Aportes del Islam en la España Islámica

Cruzaron el estrecho de Gibraltar en el año 711. Y durante casi ocho siglos los musulmanes, en contra de la polémica opinión de la periodista y escritora Oriana Fallaci, no sólo nos aportaron unas cuantas bellas mezquitas y un libro:

 

Aportes del Islam en la España Islámica

Cruzaron el estrecho de Gibraltar en el año 711. Y durante casi ocho siglos los musulmanes, en contra de la polémica opinión de la periodista y escritora Oriana Fallaci, no sólo nos aportaron unas cuantas bellas mezquitas y un libro:

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FÍSICA. Perfeccionaron y difundieron la brújula, el astrolabio, la carta náutica y la vela latina, elementos que hicieron posible la etapa de grandes navegaciones y descubrimientos de la segunda mitad del siglo XV. Pero además fueron pioneros en la utilización de presas para la producción de energía hidráulica y en el desarrollo de los relojes de agua, que registraban el paso de las horas y las fases de la Luna.

Ellos contribuyeron también al nacimiento de la moderna ciencia óptica. El Tratado sobre óptica, de Hassan Ali Aitan (963-1309) habla por primera vez del uso de la cámara oscura, imprescindible para el posterior desarrollo de las cámaras fotográficas modernas.

QUÍMICA. Aportaron los primeros conocimientos sobre productos tan importantes como el alcohol, el ácido sulfúrico, el amoniaco o el mercurio, compuesto que preparaban con verdadera maestría.También se debe a los árabes el proceso de destilación, uno de los métodos básicos de la química, el arte de teñir, el curtido del cuero o el temple del acero. La aplicación de la química a la farmacia se la debemos igualmente a ellos. Por ejemplo, el agua destilada, el alcanfor, los jarabes o las pomadas.

GASTRONOMÍA. Platos tan familiares como el arroz con leche, especias como la nuez moscada o el anís, y frutas como el melón y la sandía, son parte del legado culinario que nos han dejado los árabes.La berenjena, uno de los manjares de Islam, alcanzó tanta popularidad en al-Ándalus que a los almuerzos de mucho bullicio y gentío se les llamaba berenjenales. «¿Quién nos hubiera dicho que la pasta es de origen beréber, o que las famosas salchichas de Francfort eran ya famosas en al-Ándalus?», se preguntan Inés Eléxpuru y Margarita Serrano, expertas en cocina andalusí, en su libro Al-Ándalus.Magia y seducción culinarias (Ed. Al-Fadila, Madrid, 1991). El azúcar, que durante siglos sólo se conocía en forma de jarabe, pasó a consumirse como lo conocemos hoy gracias a que inventaron la manera de cristalizarlo.

MATEMÁTICAS. Fue la ciencia favorita de los árabes, junto con la Medicina y la Astronomía. Muchos principios básicos de la aritmética, geometría y álgebra se deben a los descubrimientos de sus eruditos. Todavía hoy utilizamos los números y el método de contar de musulmanes. Por ejemplo, difundieron el cero (del árabe sifr), inventado en el año 976 en India, aunque no se utilizó hasta el siglo XIII.

La trigonometría es la rama de las matemáticas que cultivaron con mayor diligencia. De ahí nacieron conceptos fundamentales como el seno, coseno y la tangente.

MEDICINA. La primera descripción de la viruela y el sarampión se debe al médico árabe Rhases, autor de Havi (la vida virtuosa), una extensa obra de nueve tomos que constituía toda la biblioteca de la Facultad de Medicina de París en 1395. Los cirujanos musulmanes del siglo XI ya sabían incluso cómo tratar las cataratas y detener las hemorragias internas. Como buenos conocedores de los anestésicos, administraban una droga hecha con una planta llamada cizaña, hasta que el paciente quedaba inconsciente.

De la mano del genial Averroes, médico y filósofo andalusí que recuperó para el mundo latino el pensamiento de Aristóteles, la medicina alcanza su cumbre. Y Avicena (Abu Ali Al Hussain Ibn Abdallah), cuyo Preceptos de la medicina, 1543, es una obra maestra sobre higiene y terapéutica. Fundaron, además, modernos hospitales donde, además de escuela y biblioteca, disponían de huertos para el cultivo de plantas medicinales, departamentos de oftalmología, medicina interna y ortopedia. Todavía hoy son considerados como un modelo de centros sanitarios.

FARMACOLOGÍA. Su etapa de esplendor se inició, precisamente, en al-Ándalus, a mediados del siglo X. Les pusieron nombres a las plantas en todas las lenguas conocidas: romance, beréber, griego, latín, árabe clásico, etc., lo que contribuyó a difundir los conocimientos de botánica y farmacología por medio mundo.Parte de este colosal trabajo se debió al malagueño Ibn al-Baytar, muerto en 1248, autor de una de las obras cumbre de la especialidad, la Colección de nombres de alimentos y medicamentos simples o al-Yami, donde se enumeran unas 1.400 medicinas de origen vegetal y mineral.

AGRICULTURA. Los árabes introdujeron las plantas tropicales en la región mediterránea. Pero además trajeron a la península Ibérica nuevos cultivos: arroz, algodón, espárragos, alcachofas, etc., así como novedosas técnicas de regadío, máquinas elevadoras de agua y métodos para injertar plantas hasta entonces desconocidos.

JUEGOS. Los musulmanes introdujeron en España, en el año 822, el ajedrez, cuyo origen se sitúa en India. Gracias al influjo musulmán han quedado expresiones como jaque mate, que deriva de la palabra persa al-jakh-mat: «el rey está muerto». Uno de los juegos más populares, el tres en raya, procede también de los árabes, que lo llamaban el alquerque. Y el actual backgamon, originario de las tablas reales, comentadas por Alfonso X.

ARTESANÍA. Los habilidosos alfareros musulmanes tuvieron un enorme influjo en el arte cerámico de Italia, Francia y España. Maestros del metal, encuadernadores italianos, armeros españoles… Los hoy reputados vidrieros venecianos aprendieron de los musulmanes los secretos de la fabricación del vidrio, llevándolos a la práctica en sus talleres de la isla de Murano. Esto les permitió alzarse con el monopolio mundial de la cristalería de lujo.

PALABRAS. Nuestro diccionario está repleto de términos que proceden del árabe. Alambique, alcohol, Guadiana, café, almohada, naranja o sofá son algunas de las palabras que nacieron de aquella cultura.Y mil y una más: sorbete, caravana, almacén, tarifa, aduana…

ARQUITECTURA. Granada, Sevilla, Córdoba o Samarkanda. Es la religión la que ha ayudado a dar al arte musulmán sus fuertes características espirituales y abstractas. El peso que ejerció, por ejemplo, sobre la arquitectura de las iglesias es indiscutible. Un claro ejemplo es la influencia de la mezquita de Córdoba en Notre Dame de París: arco de trébol, de herradura y el de piedra bicolor, tres símbolos arquitectónicos que han desafiado el paso del tiempo.Como la aguja y el campanario cristianos, herederos del minarete, y los patios andaluces.

UNIVERSIDADES. La madrasa o universidad islámica, creada en el siglo XI, fue el embrión de las universidades europeas. La primera madrasa que se erigió en al-Ándalus (1349) fue la de Málaga, a la que siguieron las de Granada y Zaragoza, ésta última dedicada casi en exclusiva a la enseñanza de la medicina. Todavía a comienzos del XVI se impartía en lengua árabe. Córdoba, centro mundial de la cultura, llegó a tener tres universidades, 80 colegios y una biblioteca con 700.000 volúmenes manuscritos.

ASTRONOMÍA. Construyeron observatorios en las ciudades más importantes del imperio islámico: Córdoba y Toledo, El Cairo, Bagdad. Inventaron el péndulo y el reloj de sol, pronosticaron la existencia de las manchas solares, uno de los enigmas actuales, y estudiaron los eclipses y cometas. Sus cálculos obligaron incluso a modificar el calendario. Uno de los padres de esta reforma fue Omar Khayyan, astrónomo cuyos versos hicieron inmortal su nombre: «Toma un cántaro de vino, siéntate a la luz de la Luna y bebe pensando en que mañana quizá la Luna te busque inútilmente».

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