Casi la mitad de la población árabe tiene menos de 25 años

Casi la mitad de la población árabe tiene menos de 25 años

AIN.- En torno a un 46% de la población árabe tiene menos de 25 años. Un dato muy alejado de la envejecida Europa, donde solo uno de cada cuatro ciudadanos se encuentra en el rango más joven de la pirámide poblacional.
El comportamiento demográfico del espacio árabe, sin embargo, no es homogéneo y presenta peculiaridades reseñables en cada área geográfica, según se desprende del portal PolulationPyramid.net, elaborado con datos de Naciones Unidas. Palestina e Irak, por ejemplo, presentan una concentración poblacional en sus segmentos más jóvenes significativamente alta: el 58,2% y el 57,4%, respectivamente, de sus habitantes tienen menos de 25 años. Le sigue Egipto, con el 50,6%, Siria (49%), Argelia (44,3%) y Marruecos (42,6%), por citar a algunos de los países más representativos en términos de población.

Los países del Golfo, por contra, experimentan perfiles demográficos claramente diferenciados, con una tendencia evidente a converger con el panorama europeo. En Emiratos Árabes Unidos, sin ir más lejos, solo el 25,8% de sus habitantes corresponden con la franja más joven de su población, mientras que Arabia Saudí alcanza el 37,6%. El caso de EAU lo sitúa incluso por debajo de la media europea (26,4%), aunque aún por encima de la tasa española (24,2%), una de las más envejecidas del mundo, según informó el Correo del Golfo.

Lo cierto es que la mortalidad empezó a disminuir rápidamente y la esperanza de vida aumentó de forma muy significativa. La fecundidad ha caído drásticamente en los últimos setenta años. En las décadas centrales del siglo pasado, la tasa de nacimientos por mujer en el mundo árabe se situaba en 7 hijos, mientras que en torno al año 2010 esa cifra se había reducido ya a 3,3. Hoy día, Túnez, Líbano y Emiratos han alcanzado un umbral de fecundidad por debajo del conocido como nivel de reemplazo generacional (2,1 hijos por mujer). Argelia, Marruecos, Bahréin, Kuwait y Qatar se acercaban entonces a esa frontera.

La esperanza de vida se ha incrementado sustancialmente: de 40 años en 1950 ha pasado a 75 años en 2018. “El descenso de la mortalidad ha dinamizado la moral de los individuos”, señala Youssef Courbage, investigador del Instituto Nacional de Estudios Demográficos de París.

Fuente: AIN