CHINA: Política de China sobre Medio Oriente marca una nueva era

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La visita reciente del presidente chino, Xi Jinping, a Medio Oriente marca el comienzo de una nueva era de relaciones entre China y los países de la región.
Ésta fue la primera gira del presidente al extranjero en 2016 y su primera visita a la región desde que asumió el cargo. El viaje de Xi inyectará nuevo vigor a las relaciones con Arabia Saudí, Egipto e Irán, pero sus efectos se sentirán más allá.
Los efectos de largo alcance serán percibidos por varios protagonistas de la región cuando China, comprometida firmemente con la paz, la estabilidad y el desarrollo, ocupe el escenario central en el teatro de Medio Oriente.
PAPEL MAS CLARO EN MEDIO ORIENTE
Cuando el presidente Xi habló ante la Liga Árabe (LA) en su sede en El Cairo, su mensaje fue claro. Lo que China desea para la región agobiada durante décadas por problemas es la paz, el desarrollo y la estabilidad.
China no está buscando llenar algún vacío de poder. China no busca la hegemonía sobre nadie. La influencia que China busca es la de un socio de diálogo. Problemas complicados obstaculizan el desarrollo en la región, dijo Xi a los miembros de la LA. Sólo mediante el diálogo y el desarrollo se pueden abordar adecuadamente las diferencias y resolver los problemas.
Ante el creciente estatus internacional de China, los países de Medio Oriente esperan que China desempeñe un papel más prominente en los asuntos de la región, dijo el ex embajador chino en Egipto y Líbano An Huihou.
Antes de que Xi emprendiera la gira, China publicó su primer documento político dedicado específicamente a las relaciones con el mundo árabe. El texto pone en claro que la cooperación y el desarrollo van de la mano con la paz y la estabilidad. Durante su vista, Xi explicó claramente esta política, y prometió ayuda, por un lado, con un préstamo grande y, por otro, con programas de inversión cuidadosamente enfocados.
Li Weijian, del Instituto de Estudios Internacionales de Shanghai, comparó la política actual de China con la del pasado. Como China se está volviendo un socio más activo de los miembros de la LA, los principios básicos de la cooperación pragmática se han aclarado.
«La explicación de China del papel que busca promete equilibrio en Medio Oriente, y debe ayudar a disipar las dudas y sospechas expresadas por algunos países tanto de la región como de fuera de ella», dijo el vicepresidente de la Asociación de Estudios de Medio Oriente de China.
Con un papel consistente y constructivo en los asuntos de la región, China espera evitar enredarse en la enmarañada red de conflicto regional. El ex embajador An enfatizó que la no interferencia en los asuntos internos de otros países y la solución pacífica de las disputas han sido piedras angulares de la política exterior de China durante décadas. China jamás busca su propio beneficio egoísta, agregó el ex funcionario.
«China sólo inyectará energía positiva en Medio Oriente», aseguró An.
MOTOR POTENTE: CAMINO PAREJO
La visita del presidente Xi generó un ímpetu nuevo y concreto a la Iniciativa de la Franja y la Ruta que presentó en 2013, potencialmente un poderoso motor de crecimiento y desarrollo a lo largo de las rutas.
Muchos países de Medio Oriente se encuentran en una coyuntura similar en sus vías de desarrollo a la que China enfrentó hace décadas.
El experto sobre Medio Oriente de la Universidad de Xiamen Fan Hongda dijo que estos países consideran el crecimiento de China como una historia de éxito que a ellos les encantaría emular. La visita del presidente Xi ayudará a incorporar a la Franja y la Ruta en el panorama político de la región, dijo Fan. Se reconocerá con mayor claridad el nuevo papel benigno de China.
Los países de Medio Oriente, todos socios naturales en la Iniciativa de la Franja y la Ruta, verán los frutos del plan en los próximos cinco años. Será entonces cuando su nueva percepción del papel de China será asegurada, apuntó Fan.
PD