Corbyn allana el camino a Cameron para que pueda bombardear Siria.

Da libertad de voto a los diputados laboristas para evitar una fractura interna.
Jeremy Corbyn tenía dos opciones: afrontar una rebelión en el partido o imponer su criterio ante la propuesta de David Cameron de atacar al Estado Islámico en Siria. Después de una reunión de dos horas con la cúpula laborista, optó por dar libertad de voto a sus diputados y evitar la fractura, allanando así el camino al primer ministro para que los aviones británicos bombardeen Siria. Seguro de sacar adelante su plan, Cameron se apresuró a convocar para el miércoles la votación en la Cámara de los Comunes.
Durante su reunión con el gabinete en la sombra -el núcleo duro de la bancada laborista integrado por 27 diputados-, Corbyn dejó claro que la posición oficial del Partido Laborista es oponerse a la acción militar y en una carta a Cameron le pidió celebrar un debate completo de dos días sobre «una decisión nacional tan crucial».
El dirigente tory rebajó a un día el debate y tras este se procederá la votación «para extender a Siria los ataques aéreos que hemos llevado a cabo en contra del Estado Islámico en Irak, respondiendo a la llamada de nuestros aliados y para trabajar con ellos porque EI es una amenaza para nuestro país y es lo que hay que hacer».
Nicola Sturgeon, líder del Partido Nacional de Escocia (SNP por sus siglas en inglés) y contraria a la propuesta de Cameron, no tuvo reparos en criticar la postura tomada por Corbyn, diciendo en las redes sociales: «¿Así que un partido que dice que está en contra de los ataques aéreos acaba de hacerlos más probables? »
Apoyos suficientes.
Lo cierto es que la decisión de Corbyn facilitará que Cameron consiga los apoyos suficientes al paliar los posibles votos en contra entre los tories. El premier quería tener asegurado el resultado ante de convocar la votación para evitar una humillación como la que sufrió en el 2013, cuando no logró el apoyo suficiente para atacar al Ejército de Bachar al Asad.
Entre los aliados con los que cuenta Corbyn en su partido está la diputada Emily Thornberry, quien cree que es bueno que haya debate sobre este asunto. Reprochó a Cameron que «si se siente tan seguro de sus razonamientos, debería permitir un voto tory libre y tener un debate de dos días». Pero medios británicos como Sky News especulan con que unos 100 diputados laboristas apoyarían los bombardeos.
Los que dudan tienen en mente la guerra de Irak, una decisión tomada por el laborista Tony Blair y que dejó 600 soldados británicos muertos. «El factor de Irak es enorme», reconoció la experta en política exterior de la Universidad de Leeds, Victoria Honeyman, puntualizando que a los laboristas les «preocupa dar la impresión de que siguen el planteamiento blairista de la guerra, que está desacreditado».
Corbyn pidió a los militantes laboristas expresar su opinión, ganándose acusaciones de que usa tácticas sucias para conseguir apoyos. Lo cierto es que un 75 % de los militantes está en contra de bombardear Siria, un 13 % a favor y un 11 % indeciso.
Londres / La Voz,