Coronavirus: ¿qué dice el Islam sobre el cuidado de los muertos por una epidemia?

La epidemia de coronavirus ha empujado al Estado francés a tomar medidas drásticas para detener su propagación en el territorio.

Coronavirus: ¿qué dice el Islam sobre el cuidado de los muertos por una epidemia?

El Consejo Francés del Culto Musulmán (CFCM) emitió, el martes 17 de marzo, una opinión sobre el tratamiento del cuerpo de un paciente musulmán fallecido e infectado con el coronavirus (Covid-19). El CFCM, en base a las recomendaciones de las autoridades de salud, establece lo que la ley musulmana permite o no en estas circunstancias en relación a los lavados mortuorios y la oración por el difunto (salat yanaza).

El CFCM reaccionó tras la muerte de un paciente musulmán infectado por el coronavirus (Covid-19). Este órgano, tomando en cuenta las recomendaciones de las autoridades sanitarias, expuso que lo que derecho musulmán permite o no, según las circunstancias, en relación a temas como el lavado del cadáver y la oración por el difunto.

La gestión de los cuerpos de personas fallecidas y no infectadas con coronavirus continúa teniendo lugar en condiciones normales. Sin embargo, se deben observar las instrucciones de seguridad y prevención con respecto a las reuniones.

Con respecto a los cuerpos de las personas que murieron después de una infección por Coronavirus (Covid-19), debe tenerse en cuenta desde el principio que el protocolo recomendado por las autoridades sanitarias deja muy poco espacio para la intervención del personal funerario en el cuerpo del fallecido.

De hecho, muchas normas, como el usar un traje de protección y el quitarlo, requieren una capacitación y la ejecución de protocolos precisos. En general, el personal sanitario está capacitado para actuar en esto, a diferencia del personal funerario. Por lo tanto, es necesario tener en cuenta las recomendaciones de las autoridades sanitarias, que son de sentido común y de ninguna manera se oponen a las disposiciones de la ley musulmana que, aunque respetan la dignidad del difunto, naturalmente dan prioridad a la salud de los vivos.

Ciertas disposiciones rituales como el baño mortuorio, la colocación del cuerpo del difunto en una mortaja y la oración mortuoria se pueden organizar teniendo en cuenta el principio de preservación de la vida de quien realiza el ritual funerario.

En el caso del baño mortuorio de un difunto muerto por una enfermedad contagiosa hay que tener en cuenta lo siguiente:

• Si es imposible lavar e el cadáver, vamos a verter agua sobre el cuerpo. Si no se puede verter agua, se deben hacer abluciones secas (tayammum).

• Algunos estudiosos admiten que el tayammum no es un sustituto del lavado obligatorio, ya que el lavado está establecido para la limpieza y no para la pureza ritual (tahâra). Según ellos, el difunto puede ser enterrado sin lavar y sin el tayammum.

• Por lo tanto, si los médicos expertos prohíben el contacto con el fallecido, incluido el lavado y el tayammum, es posible rezar por el fallecido directamente sin lavar y sin el tayammum.

• En enfermedades contagiosas, la necesidad de preservar la salud de los que realizan el baño ritual conduce a la exención de la obligación de lavar el cuerpo. Sin embargo, esta exención se enmarca dentro de los límites de la preservación de la salud. Por lo tanto, los médicos expertos definen los límites dentro de los cuales se permite que alguien lave al fallecido infectado. Es por eso que la exención de lavado o tayammum no se aplica hasta después de que se hayan tenido en cuenta las medidas de preservación de la salud de los que lavan el cadáver. Estos también deben tener experiencia con las medidas de precaución y no tomarlas a la ligera. Así por ejemplo se puede realizar el lavado en el lugar en el que se entrega el cadáver con la ayuda de guantes de uso único.

Si las dos formas de purificación (gusl y tayammun) no son posibles, las abluciones pierden su carácter obligatorio.

En cuanto a la envoltura del cuerpo por una mortaja.

Las autoridades sanitarias recomiendan que el cuerpo se envuelva en una cubierta herméticamente sellada. Esta cubierta puede actuar como una mortaja, ya que su propósito es salvaguardar la dignidad del difunto además de proteger a los vivos del contagio.

En lo que se refiere a la oración mortuaria (salat yanaza)

• La oración fúnebre puede realizarse directamente en el cementerio, respetando las medidas de seguridad y prevención relacionadas con las reuniones.

• La oración se puede hacer, si la situación lo requiere, en la tumba después del entierro.

• Si las oraciones fúnebres se organizan en una mezquita, debido por ejemplo a la repatriación del cuerpo al país de origen, se debe dar preferencia a las mezquitas con un espacio al aire libre y que permitan el acceso al vehículo que lleva el ataúd. También en este caso, se deben observar las instrucciones de seguridad y prevención relativas a las reuniones. El ataúd puede permanecer en el vehículo.

• También se debe tener en cuenta que la repatriación al país de origen de los cuerpos de los fallecidos que murieron después de una infección por el coronavirus (Covid-19) no es posible hasta la fecha.

La tradición profética es enterrar a las personas en el área donde murieron y lo más rápido posible (justo después de la oración fúnebre). Dado que en muchos países ya existen cementerios musulmanes, es innecesario e inapropiado repatriar el cuerpo a un país de origen, especialmente en estos casos específicos de pandemia.

Tenemos que estudiar este tema caso por caso teniendo siempre en cuenta que serán las personas capacitadas y conocedoras las que tendrán que manejar los cuerpos.

MundoIslam