‘Divergencias entre países islámicos solo benefician a Israel’

  • Husein Yaber Ansari, nuevo portavoz de la Cancillería iraní.

    Husein Yaber Ansari, nuevo portavoz de la Cancillería iraní.

Las diferencias y disputas que mantienen los países islámicos solo benefician a los intereses del régimen de Israel.

Así lo ha afirmado el portavoz del Ministerio iraní de Asuntos Exteriores, Husein Yaber Ansari, en una reunión mantenida este miércoles con el prominente investigador palestino Mohsen Saleh en Teherán, capital de Irán.

Los países islámicos tienen que encontrar una salida a las crisis actuales”, ha sugerido el portavoz del Ministerio iraní de Asuntos Exteriores, Husein Yaber Ansari.

“Los países islámicos tienen que encontrar una salida a las crisis actuales”, ha sugerido el funcionario iraní.

A su juicio, la actual coyuntura en la región requiere de una mejor gestión y es imprescindible que los países regionales aprovechen sus capacidades para alcanzar un enfoque común sobre la situación en Oriente Medio.

“Pese a las diferencias existentes sobre algunos campos oficiales entre los estados regionales, se puede llegar a un enfoque unitario sobre objetivos comunes aprovechando las capacidades diplomáticas de todos (…)”, ha aducido.

El prominente investigador palestino Mohsen Saleh.

 

Saleh, a su vez, ha destacado la resistencia palestina catalogando la causa palestina como el punto de convergencia y unión de la comunidad islámica.

En su opinión, la victoria pertenece al pueblo palestino y para resolver las cuestiones regionales es imprescindible la cooperación de todos los países de Oriente Medio.

A modo de colofón, Saleh se ha referido a los llamados diálogos de paz palestino-israelíes y sus retos, y ha asegurado que “más del 60 por ciento de los palestinos residentes en Cisjordania” reclama el cese de las negociaciones con el régimen israelí.

El pasado mes de mayo, el presidente palestino, Mahmud Abás, aseguró quePalestina dará continuidad a los denominados diálogos de paz con el régimen de Israel si este acepta dos condiciones: suspender las construcciones ilegales y acabar con la ocupación.

Después de tres años de interrupción, israelíes y palestinos retomaron las negociaciones en julio de 2013, con la mediación de Estados Unidos, pero todavía no han llegado a un acuerdo por el obstruccionismo de la parte israelí.

La colonización es el principal punto de bloqueo del proceso de paz entre el régimen israelí y los palestinos; pese a las denuncias y condenas de organismos internacionales y de la comunidad internacional, el régimen de Tel Aviv sigue con su política de expansión de colonias.

Los asentamientos israelíes son considerados ilegales por las Naciones Unidas y por la mayoría de los países, porque son territorios arrebatados por el régimen de Tel Aviv en la Guerra de los Seis Días de 1967, y por lo tanto, la construcción es un acto prohibido por las Convenciones de Ginebra.

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