ECUADOR:  Estragos del terremoto pone en debate la aplicación de normas rigurosas para la construcción

El terremoto de 7.8 grados que afectó al Ecuador el 16 de abril último dejó lecciones y aprendizajes a los ciudadanos para evitar dentro de lo posible una catástrofe de similar magnitud, que dejó pérdidas humanas y materiales cuantiosas, afirmó este lunes en esta urbe manabita el titular ecuatoriano de la Secretaría Nacional del Agua (Senagua), Carlos Bernal.
“Estamos sufriendo consecuencias de un país que en los últimos 40 o 50 años descuidó mucho en términos de control de infraestructuras”, señaló en una entrevista con Andes en esta ciudad costera, entre las más azotada por el movimiento telúrico.
El alto funcionario del gobierno, encargado de la capital de la provincia de Manabí para las labores de emergencia tras el sismo, señaló la importancia de que sean empleadas las nuevas normas promulgadas a nivel gubernamental para la construcción desde 2011 e instó a comparar del total de inmuebles colapsados los edificados antes y después de esa fecha.
“¿Qué pasa con edificaciones nuevas que se construyeron bajo norma y qué pasa con construcciones que durante muchos años se levantaron sin una norma específica?, se cuestionó y afirmó que “esa es la gran reflexión; creo que es la lección más fuerte que debemos aprender, porque esto es un tema de prevención”.
Comentó cómo en otros países donde se ha registrado un sismo de mucha intensidad y existe rigor en la aplicación de normas técnicas, un fenómeno natural de similar características al que afectó la región costera de Ecuador no ha tenido tanto impacto como este.
“Yo creo que en lo adelante para la reconstrucción de las ciudades estamos desde ya (…) considerando a los mejores del mundo para que nos asesoren, para ser más rígidas las leyes si es necesario, mas ordenanzas”, apuntó.
Expuso, además, la necesidad de que sean aplicadas las normas vigentes que, dijo, “ya están hechas y muy bien hechas”, y se refirió al apoyo para que los gobiernos seccionales y municipales puedan ejercer un control riguroso y “que esto no nos vuelva a suceder como país”.
En el caso de Portoviejo, con una población de unos 320.000 habitantes, se registraron daños considerables en la infraestructura tanto privada como pública, además de pérdidas humanas cuantiosas, con 120 fallecidos y 112 desaparecidos, según estadísticas suministradas por el también titular de Senagua.
Bernal indicó que el factor crítico en esta ciudad costera es que la zona destruida o que mayor afectación presenta, que ha sido denominada como la ´zona cero´ es la del casco histórico, donde se concentran la actividad comercial y financiera pública y privada, con lo cual el desafío más grande, además de cuidar la vida de la ciudadanía y prestar servicios en temas de salubridad, es reactivar la economía de esta ciudad.
Para ello mencionó que se están dado incentivos a través del servicio de rentas internas con excepciones de plazo y otras medidas que ayudan como lal denominada “de solidaridad tributaria” para que se generen ingresos y poder reconstruir las ciudades.
“Sabemos que la reconstrucción va a generar muchísimas plazas de trabajo, miles; tenemos que reactivar el comercio, (…)  también hoy día hemos logrado restablecer el servicio del aeropuerto de Manta”, señaló al exponer que hay que tratar de posicionar en las personas “una visión optimista para salir adelante”.
Entre los elementos positivos resaltó el hallazgo de más de 130 personas con vida, lo que consideró parte de las “labores de rescate bastante exitosas” realizadas desde los primeros momentos, con la participación de más de 2.000 profesionales en este campo procedentes de varios países, entre los cuales se mantienen emplazados destacamentos en la provincia de Manabí.
Por otra parte, señaló que la solidaridad ha sido constante con el envío a la zona de desastre de toneladas de raciones y en particular resaltó los recursos destinados por el gobierno para suplir las necesidades apremiantes de la población afectada.
Sin embargo, señaló que la necesidad de dosificar la ayuda humanitaria para que sea sostenida en el tiempo, y se refirió al restablecimiento en un corto período de tiempo de servicios básicos como la electricidad para dar paso a la recuperación y a la reactivación productiva.
ANDES