El Corán y las huellas dactilares

Dios mencionó esto en el Sagrado Corán el tema de las huellas dactilares 1.300 años antes del descubrimiento y reconocimiento de este fenómeno

Esta historia comenzó con el hecho de que un día un hombre cogió los huesos de alguien fallecido y preguntó al Mensajero de Dios (PB): “¡Oh, Muhammad! ¿Estás diciendo que Dios me devolverá a la vida después de que me parezca a esos huesos muertos?”. Después de eso, el Todopoderoso envió la siguiente aleya del Corán:

“¿Piensa el ser humano que no reuniremos sus huesos? Pues sí. Tenemos poder para recomponer sus huellas dactilares” (75:3-4)

El énfasis puesto en las yemas de los dedos en el Corán es extremadamente importante. El hecho es que las huellas digitales son diferentes para todas las personas. Todas los seres humanos que habitan la Tierra en nuestro tiempo tienen ciertas huellas dactilares que son exclusivas solo de ellos. Y las huellas digitales de todas las generaciones anteriores de personas también son diferentes de todas las posteriores.

En virtud de esto, las huellas digitales de la mano de una persona se consideran específicas y exclusivas de la misma.

Pero tal característica fue descubierta solo en el siglo XIX. Hasta ese momento, el patrón en la punta de los dedos se presentaba a las personas simplemente como un conjunto de líneas, que no indicaban nada y no poseían características significativas.

Solo en 1823 el científico Johannes Evangelista Purkinje les prestó atención por primera vez, afirmando que las huellas digitales se pueden utilizar para identificar a una persona.

En 1877, un funcionario inglés en la India, William Herschel, mencionó en una carta al Inspector General de las Prisiones de Bengala la importancia de utilizar huellas digitales para identificar a los delincuentes. Sin embargo, no fue escuchado.

Francis Galton jugó un papel decisivo en estudio de las huellas digitales. Mientras que los científicos se enzarzaban en una feroz polémica sobre este fenómeno, Galton recolectó muchas muestras de huellas digitales y pasó años clasificándolas. Finalmente, logró identificar cuatro tipos principales de dibujos papilares, sobre los cuales construyó su sistema, que abrió una nueva era en el análisis forense. En 1892, Galton declaró: “La probabilidad de repetir el patrón de huellas digitales de una persona es de una entre 65.000 millones”.

Las huellas digitales se han convertido en un instrumento para resolver crímenes y hoy todos saben que con la ayuda de una huella digital se puede establecer la identidad de una persona.

Los científicos estaban convencidos de que incluso si cortas la piel de la punta de tus dedos, luego de la curación, el patrón anterior se recuperará.

Esto se supo bastante tarde, y los científicos pioneros tuvieron que probarlo. También tuvieron que demostrar la efectividad de las huellas digitales y la posibilidad misma de determinar la identidad de una persona de esta manera.

Dios, el Creador de todas las cosas, y del hombre incluido, mencionó esto en el Sagrado Corán 1.300 años antes del descubrimiento y reconocimiento de este fenómeno.

fuente mundoislam