El papel de las y los cristianos en la construcción de la identidad nacional palestina contemporánea

La presencia cristiana autóctona ha estado arraigada en Palestina desde los albores de la historia. La conexión del pueblo palestino con su tierra es inherente a su memoria como pueblo originario e histórico de esta tierra.

Por: Yousef Kamal Al-Khouri

Desde la guerra de 1948 y el establecimiento del Estado de Israel, la negación de la identidad nacional palestina se ha convertido en una prioridad de la ocupación israelí y de los regímenes que la apoyan. Después de la guerra sanguinaria y la destrucción del territorio, Israel se embarcó en una batalla para borrar la historia palestina. Golda Meir, Primera Ministra de Israel entre 1969 y 1974, declaró explícitamente al New York Times en 1976 que no había pruebas de la existencia histórica de Palestina, y que las y los palestinos sólo eran refugiados. Esto prueba la agenda israelí y sionista de negar la existencia de Palestina y de sus habitantes cristianos/as y musulmanes. Este artículo ofrece un breve panorama histórico del papel jugado por las y los cristianos palestinos en el establecimiento y desarrollo de la identidad nacional palestina contemporánea, en contra de las afirmaciones de Meir y otros de que la identidad palestina es moderna, o un fenómeno inventado. El artículo también tiene por objeto mostrar que la presencia cristiana y su rol nacional y patriótico en Palestina no es ni moderna ni extraña, sino que estuvo y sigue estando activa en la construcción y la afirmación de su identidad nacional y religiosa.

Para evitar cualquier confusión, debemos empezar por aclarar la diferencia entre los conceptos de nacionalismo y Estado. El Diccionario de Ciencia Filosófica de la Universidad de Stanford explica que el nacionalismo se compone de una determinada etnicidad que comparte una tradición y una civilización comunes. El Estado es una entidad política con un alto grado de soberanía, que puede combinar varias etnicidades diferentes. Por lo tanto, podemos decir que el nacionalismo no depende del Estado, y viceversa. En otras palabras, un determinado grupo de personas puede tener un sentimiento nacional sin tener un Estado político como entidad independiente y soberana. Por lo tanto, el nacionalismo no es una idea moderna que se remonta al siglo XIX, sino que se puede rastrear varios siglos atrás.

Así, algunos dividen la historia de la evolución del pensamiento y la identidad nacional en dos épocas: la primera es la “Identidad Nacional Primordialista” y la segunda es la “Identidad Nacional Moderna”. En cuanto al nacionalismo palestino, tiene un carácter único que incluye estas dos épocas históricas. A lo largo de la historia, el pueblo palestino, especialmente cristianos y musulmanes después del siglo VII, estuvieron conectados a su tierra. El historiador palestino Nur Masalha afirma esto en su libro Palestina: una Historia de 4000 años, al decir que “la conexión del pueblo palestino con su tierra es inherente a su memoria como pueblo originario de esta tierra.” Además, vemos que los palestinos estaban orgullosos de su civilización y se aferraban a su papel de protectores de la tierra y de sus lugares sagrados. No obstante, en la historia moderna, la revolución palestina contra el dominio egipcio en 1834 fue el punto de partida y el nacimiento de la identidad nacional contemporánea del pueblo palestino.

Las y los cristianos, parte integral del pueblo palestino, desempeñaron un papel fundamental y efectivo en la conformación de la identidad nacional contemporánea. Cuando el Imperio Otomano impidió que los musulmanes palestinos se incorporaran a las instituciones educativas establecidas por los cristianos y misioneros debido al temor del Imperio a la influencia occidental en la población, los cristianos palestinos se dedicaron diligentemente a la educación académica. Debido a esto, introdujeron avances tecnológicos y científicos y los utilizaron al servicio de su causa.

Quizás el ejemplo más importante es el interés por escribir libros sobre la historia y la geografía de Palestina para incorporarlos al currículo escolar. Por ejemplo, Khalil Bides, un palestino cristiano de Jerusalén que en 1890 se convirtió en el primer director palestino de una institución educativa, escribió varios libros sobre la historia y la geografía de Palestina. A finales del siglo XIX y principios del XX, el Seminario Ruso de Nazaret desempeñó un papel importante en la graduación de una élite de intelectuales cristianos que influyeron en la concepción nacional palestina, incluido a Salim Qabain, que en 1902 escribió un artículo titulado “Un palestino describe las ciudades palestinas”.

A medida que la agenda colonial de Occidente y el movimiento sionista se iba articulando, los cristianos palestinos la confrontaron incansablemente. Najib Nassar creó el Periódico Carmel, que se enfocó en cuestionar al sionismo. Siguiendo los pasos de Nassar, en 1911 Issa al-Issa estableció el Periódico Palestino. Al-Issa también participó en la fundación del Movimiento Nacional Palestino, que se convirtió en el primer movimiento nacional contemporáneo para defender los derechos del pueblo palestino y hacer frente a las amenazas coloniales. Además, los cristianos palestinos desempeñaron un papel importante en el establecimiento del Consejo Cristiano Islámico, que fue el primer ladrillo del llamado “Parlamento Palestino”, que se celebró por primera vez en 1919. Khalil Sakakini, un cristiano palestino, fue uno de los miembros más importantes del Consejo. Vale la pena mencionar que en 1911 Sakakini también publicó un periódico árabe-palestino, La Constitución. En 1920, con la convocatoria del Parlamento Palestino en Haifa y con la participación del Club Nacional de la Unión de Jóvenes Cristianos, la comunidad acordó establecer un gobierno nacional palestino y organizar el movimiento nacional palestino. Más tarde, con el comienzo de la revolución palestina en 1936, vemos el papel de cristianos como Tawfiq Kanaan, Issa al-Bandak y otros en la defensa de la causa nacional y en la confrontación con el colonialismo británico y el movimiento sionista, especialmente por el aumento de la inmigración judía a Palestina. También reclamaron el derecho del pueblo palestino a la autodeterminación.

Las y los cristianos palestinos se vieron muy afectados por la guerra de 1948; unas 47.000 personas cristianas fueron desplazadas de sus pueblos y aldeas. Sin embargo, este sufrimiento no les impidió redoblar su participación en el movimiento nacional palestino. En los albores de la revolución palestina moderna, figuras cristianas palestinas desempeñaron un papel fundamental, como George Habash, cofundador de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y fundador del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP). Junto con Habash estaban otros compañeros cristianos: Wadih Haddad, Naif Hawatmeh, el Padre Ibrahim Ayyad y otros.

Además del trabajo político y revolucionario, muchos pensadores y teólogos palestinos escribieron artículos y libros que enfrentan la agenda colonial sionista y el sionismo cristiano, como Edward Said, Emile Habibi y el Padre Rafik Khoury. Con el estallido de la primera Intifada, el Dr. Naim Ateek escribió su libro Justice and Only Justice: Palestinian Theology of Liberation en 1989, que marcó un hito en la formación de una teología local para contrarrestar la expansión intelectual del sionismo cristiano, y de elaborar una interpretación cristiana palestina de algunos versículos del Antiguo Testamento utilizados por los sionistas cristianos para justificar la ocupación. Los escritos de Ateek enfatizaban la concepción nacional cristiana liberal y vinculaban la fe cristiana a la causa nacional.

Siguiendo los pasos de Ateek, el reverendo Dr. Mitri Raheb escribió varios libros de teología palestina que han ayudado a construir y desarrollar el pensamiento teológico palestino local y a difundirlo a nivel mundial. Además, no podemos pasar por alto el papel del Patriarca Michel Sabbah, que fue el primer patriarca palestino de la Iglesia Católica Latina [Romana] en Palestina. Escribió varios artículos y libros que influyeron en la realidad cristiana local y enriquecieron la biblioteca cristiana palestina. Con el estallido de la segunda Intifada en 2000, los cristianos palestinos continuaron hablando por su justa causa y enfatizando su identidad religiosa nacional. También vemos a figuras cristianas palestinas, como el Rev. Dr. Mitri Raheb, el Patriarca Sabbah, el Arzobispo [ortodoxo] Attallah Hanna, el Rev. Dr. Hanna Katanacho, el Rev. Dr. Munther Isaac y muchos otros que escriben en nombre de su pueblo y defienden su causa nacional desde un punto de vista teológico y humanitario en los foros internacionales. Uno de los ejemplos más destacados de ello es la labor de un grupo ecuménico de estos pensadores y teólogos que elaboraron el “Documento Kairós Palestina” en 2009.

La presencia cristiana palestina ha estado arraigada en esta tierra desde los albores de la historia. Los cristianos y cristianas autóctonas no han dudado en defender su identidad nacional y sus esfuerzos por mejorar la realidad palestina mediante su participación activa en foros teológicos y políticos locales e internacionales, así como en la construcción de instituciones educativas y sanitarias al servicio del pueblo palestino. Teológicamente, han venido retratando los sufrimientos de su pueblo a través del sufrimiento de Cristo por la opresión del Imperio Romano. Al mismo tiempo, encuentran esperanza para su pueblo en la resurrección de Jesús. La era de opresión y ocupación hoy en día se asemeja al sufrimiento del Viernes Santo; sin embargo, el domingo, el día de la libertad y la resurrección, está llegando.

En conclusión, y a pesar del evidente declive numérico, las y los cristianos palestinos todavía juegan un papel importante en la formación de la identidad nacional palestina. Sin embargo, la pregunta sigue en pie: ¿hacia dónde va el rol de esos cristianos y cristianas en influir y promover la causa nacional?

Yousef Kamal Al-Khouri es Profesor de la Escuela Bíblica de Belén (Bethlehem Bible College). Publicado en el sitio web de Christ at the Checkpoint.   

Traducción: María Landi.

 

BIBLOGRAFÍA

 

Fuente: www.religiondigital.org