Frente a la impunidad israelí, el boicot es la respuesta

El pasado 14 de Junio, el Ejército israelí afirmó en un informe que los militares israelíes que mataron a cuatro niños en una playa de Gaza durante su agresión contra la Franja en el 16 de julio de 2014 “no habían cometido ningún acto reprensible”. De este modo, los cuatro niños -Mohammed Ramiz Bakr, de 11 años, Ahmed Aftef Bakr y Zakariya Ahmed Bakr, de 10 años, e Ismail Mahmoud Bakr de 9 años- no hallarán justicia para su crimen dada la negativa internacional a imponer sanciones contra Israel.

El año pasado Israel atacó no sólo barrios residenciales, sino también escuelas de la ONU utilizadas como refugios, como muestra el informe de una comisión de investigación de la ONU publicado el 27 de abril.

En su informe del mes de Marzo, el Departamento de Asuntos Humanitarios de la ONU mostró que el ataque israelí había dado muerte a 2.256 civiles, incluyendo 500 niños.

Pese a ello, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, tomó la decisión de retirar a Israel de la lista de estados culpables de graves violaciones de los derechos de los niños, pese a disponer de pruebas sobre los niños muertos en Gaza. Sin embargo, las presiones de EEUU impidieron que el nombre de Israel figurara en la lista. Los esfuerzos desplegados por la representante especial de la ONU sobre el tema de los niños y los conflictos armados, Leila Zerrougi, fueron vanos.

El Consejo de los Derechos Humanos de la ONU publicará pronto un informe sobre la agresión israelí contra la Franja de Gaza. La serie de “informes” realizados por Israel tienen, precisamente, como fin el de ocultar las constataciones realizadas por este órgano de las Naciones Unidas. Un informe precedente sobre el bombardeo de Gaza en 2008-2009, el Informe Goldstone, que detallaba crímenes y violaciones israelíes, fue relegado al olvido. Las presiones de Israel y EEUU lo anularon y el nuevo informe sufrirá probablemente una suerte similar.

No se pedirá cuentas, pues, a Israel por su ocupación, sus guerras y sus crímenes.

el único mecanismo eficaz en la actualidad para denunciar la impunidad israelí es la campaña en favor del Boicot, la Desinversiones y las Sanciones. Dado que la ONU es incapaz de hacer que Israel respete la legislación internacional incumbe a los ciudadanos del mundo entero el tomar sobre sus hombros esta responsabilidad. La campaña BDS asumirá así el rol que las instituciones internacionales no quieren cumplir.

La campaña se desarrolla con intensidad en todo el mundo mediante la realización de actos, la información a los consumidores y las comunicaciones a las empresas de cada país de que sufrirán un boicot si venden productos israelíes o mantienen cualquier vínculo económico con Israel.

Los dirigentes políticos israelíes son conscientes del peligro que amenaza su “marca” si la campaña de boicot a Israel continúa ganando en amplitud y al mismo ritmo. La noción de Israel está ahora asociada al asesinato de niños y a la negativa a asumir su responsabilidad.

La acusación de antisemitismo contra los que critican a Israel ya se ha desinflado. Demasiadas personas ya no se dejan intimidad por estos trucos. Demasiadas personas consideran también que los palestinos merecen un mínimo de justicia frente a un criminal ocupante y opresor.

La lucha y la resistencia palestina unida a la campaña de boicot son la única vía que puede llevar a la paz y la justicia en Oriente Medio. La campaña BDS es también la única forma de rendir homenaje a aquellos cuatro niños vilmente asesinados en una playa de Gaza.

FUENTE AL-MANAR