Gaza, 3 horas de electricidad mientras la Covid-19 acecha

Israel ha cerrado todas las fronteras en Gaza, la zona de pesca y ha cancelado la importación de combustible de la única planta energética del enclave costero, dejando a la población con tan solo 3-4 horas de electricidad en medio de un caluroso verano y del acecho de la COVID19. En la franja de Gaza, más de 2 millones de personas no tienen acceso a agua corriente y el 97% del agua está contaminada.

Desde 2006, Israel ha impuesto un estricto bloqueo sobre la franja de Gaza y sus 2 millones de habitantes, algo que afecta a todos los niveles y necesidades básicas de sus vidas. Ahora ha endurecido las medidas de restricción de movimiento de personas y mercancías. Ha cerrado todas las fronteras, la zona de pesca y ha cancelado la importación de combustible de la única planta energética del enclave costero, dejando a la población con tan solo 3-4 horas de electricidad en medio de un caluroso verano y del acecho de la COVID19. A esto se le suma el incremento de ataques aéreos que el territorio ha sufrido durante los últimos 20 días.

En el barrio de Sheikh Radwan, uno de los barrios más poblados de la ciudad de Gaza, la familia Arabeed convive con dificultades para hacer frente a las 3 horas de electricidad que tienen disponibles al día. Itemad Arabeed, madre de 50 años, afirma que “nos cuesta dormir por la noche debido al intenso calor cuando se corta la luz. Una vez que el sol se pone, nos sentamos en el techo de la casa. Los hombres pueden dormir allí, pero las mujeres no podemos por las tradiciones sociales «.

El vecindario se construyó con materiales de baja calidad durante los años 70 para albergar a las familias de refugiados y refugiadas cuyas casas fueron demolidas por el ejército israelí en los campamentos de Jabalia y Shati. El techo de las casas es metálico y las paredes muy delgadas, lo que las convierte en hornos durante el verano. 

“No dejo de rociar agua en las paredes para enfriarlas. Nos duchamos para refrescarnos, cuando hay agua disponible”. Los cortes de energía, la alta demanda y la prohibición israelí de reconstruir los sistemas de tuberías de Gaza, hacen que el agua escasee en exceso. La reducción del suministro de electricidad también socava gravemente las operaciones de todos los pozos de agua, estaciones de bombeo y plantas de tratamiento de aguas residuales, así como algunas plantas de desalinización. «A veces, pueden pasar tres días sin que tengamos agua«. Ante esta realidad, la familia se ve obligada a comprar agua dulce a un precio elevado y lejos de su casa.  En la franja de Gaza,  más de 1,2 millones de personas no tienen acceso a agua corriente y el 97% del agua está contaminada. La Agencia de Naciones Unidas para las personas refugiadas de Palestina, UNRWA, mitiga los efectos proporcionando agua potable a 18.800 hogares con 9 pozos, en 3 campamentos de refugiados: Khan Younis, Rafah y Jabalia.

Los Arabeeds no pueden permitirse comprar generadores de electricidad privados a los que los lugareños llaman “generadores de calle”. Su precio es 8 veces más elevado que el precio de la electricidad regular. » Dependemos de las velas por la noche, que es mi mayor miedo», comenta Itemad El encendido de velas ha provocado ya demasiados accidentes mortales en Gaza y se ha convertido en la principal alternativa y temor de la gente.

La escasez de energía impide llevar a cabo actividades domésticas como lavar, planchar la ropa, hornear pan y cocinar. Por lo que las personas se ven obligadas a esperar constantemente la energía que les permita continuar con sus vidas.

Además, se espera que el sufrimiento que la población aumente considerablemente con el incremento por primera vez de casos de COVID-19 fuera de los centros de cuarentena en la franja de Gaza. En respuesta a la situación, las autoridades locales impusieron un toque de queda de 5 días en toda la franja hasta que logren identificar el mapa de propagación del virus.

Los escasos suministros energéticos disponibles afectan muy negativamente al bienestar y seguridad de la población de la Franja. La situación tiene efectos devastadores en los servicios vitales, incluidos los hospitales, lo que pondrá en peligro la vida y la salud de casi dos millones de personas, incluidos 1,4 millones de personas refugiadas de Palestina registradas. 

Los pacientes en cuidados intensivos, casos crónicos y de emergencia son especialmente vulnerables, y expertos médicos advierten que el sistema de salud de Gaza no podría hacer frente a un brote de COVID19. La Agencia continúa con entregas de medicamentos a domicilio y paquetes de comida que permiten continuar con sus servicios esenciales mientras ayudan a detener la propagación de la pandemia de COVID19.

 

Fuente: ElDiario.es