Haddad es el candidato de Lula y del PT

Haddad, Manuela y Dilma dibujan la letra L con sus dedos tras la lectura del mensaje de Lula.

“Nosotros ya somos millones de Lulas, de hoy en adelante Fernando Haddad será Lula para millones de brasileños, hasta la victoria, un abrazo del compañero de siempre, Luiz Inácio Lula da Silva”. Esas fueron las últimas líneas de la Carta al Pueblo escrita por el líder del PT para expresar su respaldo a la flamante candidatura presidencial de Fernando Haddad para los comicios del próximo 7 de octubre. “Quiero pedirles de corazón a todos los que votarían en mí, que voten al compañero Fernando Haddad”, propuso Lula.

De saco gris y camisa blanca, el ex intentende de San Pablo Haddad  escuchó la lectura del mensaje  en un palco levantado a metros de los portones de acceso a la  Superintendencia de la Policía Federal de Curitiba. A su lado estaban la ex presidenta Dilma Rousseff y la senadora Gleisi Hoffmann, titular del PT, y Manuela D´Avila, titular del Partido comunista de Brasil.

Horas antes de ese acto la Mesa Ejecutiva del partido había respaldado la fórmula Haddad-D´Avila, del Partido Comunista de Brasil. Durante una reunión en esa ciudad sureña mayoritariamente blanca, convertida en un fortín de la ultraderecha adicta del juez Sergio Moro y/o a Jair Bolsonaro.

El capitán retirado Bolsonaro, internado tras recibir una puñalada la semana pasada en un acto de campaña, está segundo, con entre 19 y 22 por ciento, en las encuestas reales donde Lula aparece primero con el 40 por ciento. Esos sondeos, con el petista a la cabeza, dejaron de publicarse por decisión del grupo Globo.

El gran desafío de Haddad, que en la última encuesta de Datafolha tuvo el 9 por ciento, será acercarse a Bolsonaro en la primera vuelta de 7 de octubre para pelear la presidencia en el balotaje del 28 de ese mes.

Para eso tendrá que persuadir al gigantesco electorado de 147 millones de votantes diseminados en un país de 8,5 millones de kilómetros cuadrados de que es el heredero de Lula. No será sencillo. Pero tampoco imposible: varios sondeos indican que un porcentaje considerable de electores está dispuesto a votar a quien tenga la bendición del líder preso.

“Vamos a la calle para que el 28 de octubre podamos celebrar la democracia, Lula libre, viva el pueblo brasileño”, propuso Haddad, con su estilo sobrio, al hablar ante los militantes que le respondieron coreando “Lula Libre” y “Brasil, urgente Haddad presidente”.

La misiva de Lula leída ayer al caer la tarde también fue, de algún modo, un manifiesto político de largo alcance. Como el  discurso que pronunció  el 7 de abril en el Sindicato de Metalúrgicos de San Bernardo do Campo, antes de presentarse ante la Policía Federal para que lo lleve hasta Curitiba. La carta fue redactada en el calabozo sin ventanas al exterior del cuarto piso de la Superintendencia al cual no pueden ingresar ni los periodistas (hay decenas de pedidos de entrevistas), debido a un régimen especial distinto al aplicado incluso a los narcos en las cárceles de máxima seguridad.

Después de meses de exigir infructuosamente justicia, el ex tornero mecánico de 72 años no obtuvo autorización para disputar su sexta elección para el Palacio del Planalto. “Los tribunales prohibieron mi candidatura a la presidencia, prohibieron al pueblo brasileño votar libremente, nunca acepté las injusticias ni las aceptaré, hace más de 40 años que defiendo la igualdad y la transformación de Brasil”. “Le pido una sola prueba a Moro”. Los magistrados no hicieron lugar a ninguna de las apelaciones de los abogados petistas respaldadas por el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas. Ese organismo demostró estar advertido de que en actual sistema político, el instituido a partir de agosto de 2016 después de la caída de Rousseff, se violan las garantías que caracterizan a las democracias.

Esa recomendación del Comité fue descalificada por algunos jueces de las cortes superiores con argumentos falsos, entre ellos el de que Brasil no tiene porque sujetarse a los términos del Pacto Internacional de Derechos Políticos y Civiles. En rigor ese Pacto tiene fuerza de ley interna puesto que Brasil lo firmó en 1992 y lo revalidado con un decreto parlamentario de 2009.

El domingo pasado la candidatura de Lula y el Pacto de la ONU fueron igualmente vilipendiados por el comandante del Ejército, general Eduardo Villas Boas. En una extensa entrevista, el general dejó entrever que no se permitirá una victoria de Lula y en alguna medida, de forma más elíptica, insinuó que tampoco una de Haddad.

Por lo visto Haddad, con el aval de Lula, no sólo tendrán que vencer una elección, tendrá que ganar una guerra política .

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