Hezbolá lamenta cese de emisión de televisión libanesa por Arabsat

  • El vicesecretario general de Hezbolá, el sheij Naim Qasem.

    El vicesecretario general de Hezbolá, el sheij Naim Qasem.

El Movimiento de Resistencia Islámica de El Líbano (Hezbolá) ha tachado de “vergonzoso” el cese de la emisión de programas de la televisión libanesa Al-Manar por el satélite saudí Arabsat.

Para el vicesecretario general de Hezbolá, el sheij Naim Qasem, la medida de Riad es una clara agresión a “la verdad” y la libertad de expresión, y una prueba de que el régimen de Al Saud (familia real gobernante en Arabia Saudí) “no puede tolerar la imagen reflejada por Al-Manar y la resistencia”.

En un comunicado emitido el lunes en su cuenta de Facebook, el alto clérigo libanés instó al reino saudí a apoyar la causa palestina, “detener la matanza de los yemeníes, así como de los ciudadanos de Baréin y la financiación de grupos terroristas” en vez de tratar de atacar a la resistencia y silenciar su voz de la verdad.

Es una vergüenza que Arabia Saudí no pueda aguantar las realidades que cubre Al-Manar, dijo el funcionario de Hezbolá.

El viernes, el operador de satélites Arabsat sacó del aire al referido canal libanés sin ofrecer explicación alguna al respecto, hecho que supone una flagrante violación de lo contratado.

Un estudio de la televisión libanesa Al-Manar.

 

Al-Manar denunció en la misma jornada del viernes la medida adoptada por este operador de satélites, que provee servicios a 20 países árabes y reafirmó su compromiso de seguir “apoyando a la Intifada (levantamiento) palestina y a sus hombres, mujeres, ancianos y jóvenes. Seguiremos apoyando a (la Mezquita) Al-Aqsa y su santidad”.

La televisión libanesa, propiedad de Hezbolá, aseguró en un comunicado que “es la voz de los bareiníes, saudíes, iraquíes, sirios, tunecinos, egipcios y todos los países árabes y musulmanes”, sobre todo de Yemen, “que está sufriendo la peor opresión”, en alusión a las ofensivas de Arabia Saudí a esta nación árabe, iniciadas en marzo pasado.

La propiedad de Arabsat, con sede en Riad (capital saudí), se ha repartido entre los países miembros de la Liga Árabe (LA), pero Arabia Saudí es el propietario más importante del operador, ya que posee el 36 % de sus acciones.

Tomando una medida similar, Arabsat suspendió también, el mes pasado la emisión de programas del canal de televisión libanesa Al-Mayadeen, después de que un invitado criticó en un programa la mala gestión de Arabia Saudí en la trágica aglomeración ocurrida en septiembre en Mina, cerca de la ciudad saudí de La Meca, durante los rituales del Hach, donde murieron miles de personas.

El reinado saudí enfrenta masivas críticas a nivel internacional por la violación del derecho a la libertad de expresión, reunión y la situación de los derechos humanos en su país, donde cualquier crítica contra la familia real o incluso protestas gremiales son reprimidas con mano dura, y los activistas son castigados con severas penas que van desde la cárcel hasta incluso la muerte.

El pasado 5 de mayo, Amnistía Internacional (AI) tildó de “horrible” la situación de los derechos humanos en Arabia Saudí y lamentó que el monarca saudí, en lugar de mejorar la situación de los derechos humanos, haya optado por una “represión permanente” contra sus detractores.

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