Hoy 15 de mayo, aniversario 72 años de la Nakba, la catástrofe contra el pueblo palestino

Mientras los israelíes celebran el establecimiento de su “Estado judío”, la población palestina llora su catástrofe (Nakba en árabe), lo que para nosotros es el principio del fin. El fin de la libertad, el fin de la dignidad, el fin de la paz y la igualdad.

La Nakba, fue un acto deliberado y sistemático necesario para la creación de un estado de mayoría judía en la Palestina histórica, que era mayoritariamente árabe antes de 1948.

Internamente, los líderes judíos sionistas utilizan el eufemismo “transferencia” cuando se habla de estos planes, pero hoy son calificados como “limpieza étnica”.

Las raíces de la Nakba radica en la aparición del sionismo político en la Europa del siglo 19, cuando algunos Judíos, influidos por el nacionalismo que entonces barría el continente, llegaron a la conclusión de que la solución a siglos de persecución antisemita en Europa era la creación de un estado para los judíos en Palestina y empezó la emigración como colonos a la Tierra Santa, desplazando a los palestinos indígenas en el proceso.

En noviembre de 1947, a raíz de los horrores de la Segunda Guerra Mundial y el genocidio nazi de los judíos de Europa, la recién creada Organización de las  Naciones Unidas aprobó un plan para dividir  el Mandato de Palestina en un estado judío y otro árabe.

Se asigna aproximadamente el 55% de los terrenos a la propuesta de estado judío, aunque los judíos sionistas poseían sólo el 7% de la tierra privada en Palestina y representaban sólo alrededor del 33% de la población, un gran porcentaje de los cuales eran inmigrantes recientes de Europa.

El estado árabe palestino se iba a crear en el 42% del Mandato de Palestina, con Jerusalén convirtiéndose en una ciudad internacional.

Casi inmediatamente después de la aprobación del plan de partición, estalló la violencia y comenzaron  las expulsiones masivas de palestinos, mucho antes de que los ejércitos de los Estados árabes vecinos se involucraran.

Cuando la expansión fue terminada por las fuerzas sionistas, el nuevo estado de Israel comprendía el 78% de la Palestina histórica, y el resto, Cisjordania, incluida Jerusalén Oriental, y la Franja, cayendo bajo el control de Jordania y Egipto, respectivamente. En la guerra de 1967, Israel ocupó el 22% restante y se inició la colonización de ellos poco después. La Nakba no terminó en 1948 sino que continúa hasta el día de hoy, en forma de un robo continuo por parte de Israel de tierras palestinas para los asentamientos y comunidades judía s en Israel, la destrucción de viviendas y tierras agrícolas palestinas, la revocación de los derechos de residencia, las deportaciones, los brutales periódicos ataques militares que provocan bajas civiles en masa como el que tuvo lugar en Gaza en el verano de 2014, y la negación del derecho internacionalmente reconocido del retorno a millones de refugiados palestinos en todo el mundo.

De acuerdo a un informe difundido en 2019 por el diario israelí Haaretz , desde los inicios de la última década, los equipos del ministerio de guerra israelí han desaparecido los archivos “en un esfuerzo sistemático para ocultar evidencias de la Nakba”, fecha en la que cientos de miles de palestinos fueron expulsados de sus hogares, debido al establecimiento del régimen.

La confabulación ha estado a cargo del departamento Malmab, vinculado al ministerio de guerra de Israel, cuyos presupuesto y actividades son secretos, explicó el diario.

Yehiel Horev, que dirigió Malmab durante dos décadas hasta 2007, alegó que Israel había emprendido el proyecto para ocultar eventos de 1948 porque “mostrarlos podría generar tensión” entre la población palestina y restar credibilidad a los estudios sobre el origen de los refugiados palestinos.

El diario, además, mencionó un documento de 25 páginas guardado por Malmab, que asegura que un 70 % de la emigración de los refugiados palestinos fue consecuencia de las operaciones militares israelíes, lo que contradice la narrativa oficial de que estos se fueron a petición de sus líderes.

Haaretz, sin embargo, destacó que Malmab no es el único “ocultador” de las evidencias que muestran la masiva expulsión de palestinos. En el año 1998, expiró el periodo de confidencialidad de 50 años para los más antiguos documentos del servicio de seguridad interna (Shin Bet) y el servicio de inteligencia de Israel (el Mossad), pero que estos siguieron sin hacerse públicos durante años, apostilló la fuente.

A los palestinos se les considera como la mayor comunidad de refugiados del mundo, con casi 6 millones, que fueron obligados a abandonar su patria, en un principio, por la guerra árabe-israelí en 1948 y luego por la guerra de los Seis Días en 1967.

Aunque la resolución 194 de la Asamblea General de Naciones Unidas (AGNU) establece el derecho de los palestinos a regresar a su patria, el régimen de Israel lo impide y así pone obstáculos en las llamadas negociaciones de paz entre las dos partes del conflicto.

La insistencia de los israelíes para impedir el retorno de los refugiados palestinos a su patria, además de servirles en la judaización de los territorios palestinos ocupados, ha causado una de las crisis de refugiados más larga en la actualidad. Asimismo, el bloqueo israelí a la Franja de Gaza ha empeorado la situación de los refugiados establecidos allí.

La conmemoración de los 72 años de la nakba (catástrofe) palestina trae consigo una agudización sustantiva de la colonización sionista en Palestina refrendada en el famoso “Acuerdo del siglo”. Instigado, exclusivamente, por las administraciones estadounidenses e israelí, dicho “Acuerdo” no constituye una pieza colonial excepcional a la desventura de la historia palestina, sino un armatoste más de la fina estrategia colonial que se ha ido forjando desde la creación del Estado sionista. De hecho, podríamos decir que el “Acuerdo del siglo” consuma los Acuerdos de Oslo celebrados entre 1992 y 1993 que, desde el punto de vista palestino, no fueron otra cosa que una profundización y mutación de las técnicas de colonización que se aceitan bajo las nuevas técnicas “intensivas” de la gobernanza neoliberal.

La Nakba continúa hoy en día, el genocidio contra el pueblo palestino continúa. El estado sionista israelí continúa ejerciendo violencia y una agresión injusta sobre la población palestina. 

Fuente: www.eldesconcierto.cl