Imam Jomeini: «el Fundador de Hezbolá y Padre de los Oprimidos del Mundo».

La Revolución Islámica dirigida por el difunto Gran Ayatulá Jomeini creó olas de cambio en las esferas políticas, económicas y socio-culturales en Irán. Sin embargo, también fue un motivo de grandes desarrollos e impactos en circulación en el mundo.
Con su lucha contra la opresión y las potencias arrogantes, la victoria de la Revolución Islámica en Irán proporcionó apoyo a los grupos desfavorecidos y defendió sus derechos contra los opresores y los agresores que dieron lugar al inquebrantable apoyo de Irán a Hezbolá en el Líbano y a la sagrada causa Palestina en su lucha contra la voracidad de la entidad sionista.

La Revolución Islámica en Irán logró su victoria en un momento de la firma de los deshonrosos Acuerdos de Camp David y cuando la entidad sionista se preparaba para invadir el Líbano. Esto hizo que las directrices del Imam Jomeini y posturas firmes dieran como resultado en la lucha contra Israel con un nuevo método.

La República Islámica de Irán proporcionó confianza en sí mismo a los combatientes de la Resistencia en en Líbano que más tarde se conoció como Hezbolá mientras que también apoyaba al pueblo Palestino. Imam Jomeini a continuación, se convirtió en el precursor de un movimiento revolucionario que invitó al mundo a apoyar al pueblo oprimido de Líbano y Palestina, espiritual y materialmente.

La revolución islámica en Irán hizo que la resistencia entendiera que su victoria depende de seguir el camino de Imam Jomeini. Y eso fue evidente en el programa de carta abierta de Hezbolá.

En la visión del mundo de Hezbolá: “la agresión puede ser rechazada solamente con el sacrificio de la sangre y la libertad no es dada, sino se recupera con el sacrificio tanto del corazón como del alma”. Tal ideología llegó en un momento en el que la revolución de Irán había logrado convertirse en el primer ejemplo de despertar islámico en la región.

Los líderes de Hezbolá han enfatizado una y otra vez que su resistencia contra la ocupación sionista fue inspirada por el movimiento del Gran Ayatulá Jomeini y que la revolución iraní fue el mejor ejemplo a seguir para las naciones en su camino de la lucha contra la opresión.

El líder de Hezbolá, Sayyed Hassan Nasrolá, en uno de sus discursos televisados conmemorativos del aniversario de la desaparición física del fundador de la República Islámica de Irán, el Ayatulá Jomeini, describió como la resistencia islámica en el Líbano fue estimulado por el movimiento del Imam: “Siguiendo el camino de la Revolución Islámica, hemos logrado derrotar al enemigo sionista que había ocupado tierras libanesas durante más de un cuarto de siglo. El movimiento de resistencia obligó al enemigo sionista del Líbano en el 2000, recurriendo a la línea del Islam y del Corán”.

Sayyed Nasralá también describió durante la ceremonia de la victoria de Bint Ybeil en el año 2000 la forma en la que la eminencia de Imam Jomeini motivó a la juventud libanesa para reclamar la victoria contra la entidad sionista: “De entre los dos aspectos de la grandeza de Imam Jomeini (que su alma sea santificada) es que él era un líder y un Imam. Este gran ser humano no era una persona común ni era un líder político en su sentido ordinario. Imam Jomeini fue un jurista y una autoridad religiosa, un místico, filósofo y pensador, un líder en el campo de batalla, y uno muy consciente de la historia y el mensaje del Islam, y muy consciente de su época contemporánea y sus amigos y enemigos y la extensión de sus esquemas. Este Imam histórico, este Imam único, el Imam de los revolucionarios es el líder de los soldados de Dios y de quienes se sacrifican”.

La excepcionalidad del Imam Jomeini era que él fue, tal como lo dijera el Profesor mártir Mutahhari, un creyente en su Señor, en su pueblo, y en el camino que estaba tomando. El Gran Ayatulá Jomeini presentó la victoria de la Revolución Islámica a todos los débiles y oprimidos, los torturados y los agraviados en este mundo sin importar que fuesen musulmanes o no musulmanes. Cuando nuestros hermanos los visitaron en 1982, él les dijo que lucharan contra su enemigo en su país y convertieran a Líbano en un cementerio para los invasores sionistas. Él les dijo que empezaran de cero, confiando únicamente en Dios el Todopoderoso y que no esperaran nada de nadie en este mundo y que tuvieran siempre en cuenta que son definitivamente ¡victoriosos!

En un momento en el que la lógica de la resistencia era extraña en aquel entonces en el Líbano, en un momento en que el sentido común era conocido por ser como que “el ojo no puede resistir la aguja”, el Imam Jomeini estaba dando ordenes a la gente para resistir y izar banderas de victoria en todos los alrededores de Bint Ybeil, Marya´un y Hasbaya y en los pueblos ocupados en la franja fronteriza ocupada.

Sayyed Nasrala continuó diciendo que: “Desde el principio, él nos animó a luchar por la causa de Dios, y nos mostró el camino, llenó nuestros corazones de certeza y confianza en Dios, y nos dio buenas noticias de la victoria, y así tal cual ¡la victoria vino!”

Imam Jomeini vio a la juventud libanesa y palestina como una fuente de orgullo para la Ummah (nación) árabe e islámica. El Imam solía decir y de hecho escribió mucho antes de la victoria de Hezbolá del año 2000 que la Yihad de estos jóvenes y la Yihad de la resistencia, se convertiría en una prueba sobre el mundo islámico, y sus eruditos y élites. En palabras de Sayyed Nasralá, “en un momento en el que muchos de nosotros acostumbrabamos a dudar en la verdadera esencia de la victoria en el Líbano, el Imam Jomeini vio con ojos de Dios que la resistencia sería victoriosa y que su victoria se convertiría en una prueba y modelo”.

La Revolución Islámica demostró que la preparación de los oprimidos contra los agresores y la restauración de sus derechos sería hecha de mejor manera a través de la ideología presentada por el Ayatolá Ruholá Jomeini.

Hoy en día, el oprimido pueblo del Líbano que fue inspirado por la Revolución Islámica de Irán y formaron Hezbolá, aprendieron a ponerse de pie en contra y derrotar a las fuerzas de ocupación sionistas e incluso a convertirse en una potencia regional. Ellos sabían que el único camino para la salvación de ellos era poner su confianza y dependencia en Dios, seguir los mandatos del Corán, y aprender desde la perspectiva del fallecido Imam Ayatolá Ruholá Jomeini.

Por Marwa Osman, Traducido por Jalil SAHURIE

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