Ingenieros y arquitectos estadounidenses descartan la versión oficial del colapso del Edificio 7 del WTC por el fuego

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Un estudio exhaustivo realizado por el Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental de la Universidad de Alaska Fairbanks (UAF) en asociación con Arquitectos e Ingenieros por la Verdad del 11 de Septiembre señala que el fuego no fue la causa del colapso del Edificio 7 del World Trade Center.

La teoría oficial estableció que el coloso de 47 pisos se derrumbó sobre su base después de los trágicos ataques del 11 de Septiembre de 2001, cuando fue afectado por el fuego proveniente de las Torres Gemelas: edificios 1 y 2 del World Trade Center. El edificio fue completamente destruido en solo siete segundos.

Sin embargo, después de invertir cuatro años en simulaciones por ordenador, los científicos de la UAF publicaron el borrador de un informe que concluye que el colapso del tercer rascacielos del WTC el 11 de septiembre de 2001 no se debió a ningún incendio, sino a “al fallo casi simultáneo de cada columna del edificio.”

“A pesar de los llamamientos para preservar las evidencias, los funcionarios de la ciudad de Nueva York quitaron y destruyeron los escombros del edificio en las siguientes semanas y meses, evitando que se llevara a cabo una investigación forense adecuada”, explicaron Arquitectos e Ingenieros por la Verdad del 11 de septiembre en su sitio web.

“Siete años más tarde, los investigadores federales concluyeron que el WTC 7 fue el primer edificio de gran altura con estructura de acero que se derrumbó únicamente como resultado de incendios” (ningún avión se estrelló contra él), enfatizaron los especialistas, señalando que las nuevas evidencias invalidan esa hipótesis.

Petición de que la investigación se reabra

Hace algún tiempo, más de 3.000 arquitectos e ingenieros activos y retirados pidieron al Congreso de EEUU que realizara una nueva investigación sobre los tres rascacielos del WTC que fueron destruidos el 11 de Septiembre.

Bajo el nombre de “Arquitectos e Ingenieros por la Verdad del 11 de Septiembre”, dijeron que había “suficientes dudas sobre la historia oficial para justificar la reapertura de la investigación del 11 de Septiembre”.

“La nueva investigación debe incluir una investigación completa sobre el posible uso de explosivos que podrían haber sido la causa real de la destrucción de las Torres Gemelas y el Edificio 7 del World Trade Center”, dijeron.

Posible uso de explosivos

En 2009, una investigación independiente realizada por un equipo de científicos internacionales descubrió, después de analizar algunas muestras de polvo de los escombros en el área donde colapsaron los rascacielos, que todos ellos contenían una capa roja de material térmico activo.

El estudio realizado por Niels H. Harrit, químico de la Universidad de Copenhague en Dinamarca, determinó que era el uso de un material explosivo de gran potencia el que explicaría los restos de metal fundido y por qué los incendios se prolongaron bajo los escombros durante meses.

El profesor David Ray Griffin es autor de un trabajo de referencia en el que detalla hasta 115 omisiones y distorsiones en el trabajo de la Comisión del 11 de Septiembre. “El Informe de la Comisión del 11 de Septiembre: Omisiones y Distorsiones” de Griffin desmantela la versión oficial de los ataques al World Trade Center y al Pentágono que ocurrieron el mismo fatídico día.

El siguiente es un resumen de algunos de los puntos más importantes que Griffin menciona en su informe, que dibuja una posible complicidad de algunos elementos del gobierno de EEUU en los atentados:

– La omisión de evidencias en el informe de la Comisión del 11-S de que al menos seis de los presuntos secuestradores, incluido Waleed al Shehri, que según la Comisión probablemente apuñaló a una azafata en el vuelo 11 antes de estrellarse contra la Torre Norte del WTC, todavía están vivos (páginas 19-20).

– La omisión del hecho de que el hermano del presidente Bush, Marvin, y su primo Wirt Walker III eran los dos directores la compañía a cargo de la seguridad del WTC (páginas 31-32).

– La omisión del hecho de que miembros del Proyecto para el Nuevo Siglo Americano, muchos de los cuales se convirtieron en figuras clave en la administración Bush, publicaron un documento en 2000 que decía que “un nuevo Pearl Harbor” ayudaría a su objetivo de obtener fondos para un rápido desarrollo tecnológico y la transformación del Ejército de los EEUU (páginas 117-18).

– La omisión en el informe del hecho de que en una reunión en julio de 2001, los representantes de EEUU dijeron que, debido a que los talibanes se negaron a aceptar una propuesta de EEUU para permitir que el proyecto del gaseoducto desde Asia Central se construyera en el territorio afgano, una guerra contra ellos comenzaría en octubre (páginas 125-26).

– El hecho de no investigar el tema de cómo los “ejercicios de guerra” programados para ese día estuvieron relacionados con el fracaso de los militares en interceptar los aviones secuestrados (páginas 268-69).

– La falta de discusión sobre la posible relevancia de la Operación Northwoods en los ataques del 11 de Septiembre (páginas 269-71). Se trató de un plan del Ejército estadounidense de 1962 que pretendía generar apoyo del pueblo estadounidense para una acción militar contra la Cuba de Fidel Castro. El plan, que no fue llevado a cabo, requería varias operaciones encubiertas incluyendo actos de terrorismo de Estado real y simulados (como secuestros de aviones) en territorio estadounidense del que se culparía a Cuba. Este plan fue propuesto por altos cargos del Ministerio de Defensa estadounidense, entre ellos el presidente de la Junta de Jefes del Estado Mayor, Lyman Louis Lemnitzer. En la versión actual, dicho plan podría haber sido aplicado para ganar apoyo popular estadounidense para una guerra en Afganistán y contra varios países musulmanes de Oriente Medio en beneficio de Israel.

– El hecho de no señalar que la “independencia” de la Comisión se vio comprometida fatalmente por el hecho de que su director ejecutivo, Philip Zelikow, era prácticamente un miembro de la administración Bush (páginas 7-9, 11-12, 282-84).

Source: Diversas