Irán: Canciller Zarif insta a detener la propagación del extremismo

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El ministro Exteriores iraní hizo hincapié el lunes en la necesidad de “evitar la expansión del extremismo en nuevas zonas”.

“… Erradicar las raíces ideológicas del extremismo y cortar sus recursos financieros debería seguir siendo una prioridad”, delaró Mohammad Yavad Zarif en su discurso ante la Segunda Conferencia sobre Seguridad de Teherán.

“La Segunda Conferencia de Seguridad de Teherán se celebra en un momento en que Asia occidental atraviesa uno de los momentos más difíciles”, afirmó. “El extremismo violento, que se propago en nuestra región en uno de sus períodos más tumultuosos de su historia, está actualmente en declive”.

Los problemas que afronta Asia occidental, como el terrorismo, el extremismo, la seguridad en general, los riesgos medioambientales, la seguridad regional, el intervencionismo de las grandes potencias, la gobernanza, la ciber revolución, el desarrollo económico, las identidades emergentes, las tendencias armamentistas y la situación en Asia occidental en la era del unilateralismo post-occidental, son los principales temas previstos que se debatirán durante el encuentro de hoy.

El texto completo del discurso de Zarif es el siguiente:

En el Nombre de Dios, el Compasivo el Misericordioso

Distinguidos participantes, damas y caballeros:

Les doy la bienvenida a la República Islámica de Irán para participar en la 2ª Conferencia sobre Seguridad de Teherán.

Espero que se produzcan discusiones constructivas y significativas, y se intercambien puntos de vista durante la Conferencia. También confío que aquellos que han venido desde fuera de Irán puedan tener una estancia placentera en Teherán.

La Conferencia sobre Seguridad se celebra en un momento en el que Asia occidental atraviesa uno de los momentos más difíciles. El extremismo violento, que envolvió nuestra región en uno de sus períodos más tumultuosos de su historia, está en declive.

El Daesh, como representante más peligroso de este flagelo, está militarmente reducido, su autoproclamado y falso Califato destruido y el territorio que estaba bajo su control, ocupado a través de la violencia y terror sin límites, liberado.

En los últimos seis años, los pueblos y gobiernos de Iraq y Siria resistieron heroicamente frente a los grupos extremistas violentos, especialmente el Daesh, y lograron grandes victorias. Nos complace que pudimos apoyar a esas dos naciones amigas y hermanas en esa histórica lucha.

En este período de tiempo, entre el colapso del Daesh y la formación de un entorno de seguridad óptimo en la región, nosotros y otros actores regionales nos enfrentamos a tres desafíos principales: primero, la capacidad de percibir correctamente las realidades actuales sobre el terreno; segundo, llegar a un entendimiento común sobre las condiciones óptimas para la región; y tercero, las vías y medios para alcanzar esa condición óptima:

1- Realidades actuales

a. A pesar de las derrotas paralizantes infligidas al Daesh y a otros grupos terroristas en los últimos uno o dos años, y el colapso del proyecto del falso califato y la destrucción del aparato administrativo militar del Daesh, su sistema de terror, sin embargo, todavía está activo.

Debido a sus extensas redes en diferentes países, incluso en Asia occidental y central, especialmente en Afganistán y en el norte de África, todavía tienen un alcance regional y mundial y, por lo tanto, deberían ser considerados como una grave amenaza. Por lo tanto, la lucha continua contra las huellas de esa peligrosa ideología en Siria e Iraq, que impida la expansión del extremismo en nuevas áreas, la erradicación de sus raíces ideológicas y la reducción de sus recursos financieros, debería seguir siendo una prioridad.

b. El respeto a las fronteras nacionales y el sistema de nación-estado, socavado por los grupos terroristas y las ideologías de los Takfiríes, debe ser restaurado como una cuestión prioritaria.

La perpetuación de la indiferencia respecto al sistema nación-estado, sin duda, avivaría las tendencias centrífugas en las unidades políticas de varios estados y no generará más que tensión e inestabilidad.

c. Es imperativo preservar la coherencia nacional y la integridad territorial de los países de la región. La inquietud étnica en Siria e Iraq, implicada con inclinación secesionista, constituye una amenaza para la región y para el mundo entero.

Eso debería ser tratado con prudencia por parte de las autoridades nacionales y locales a través del diálogo y sobre la base del respeto mutuo, la soberanía nacional, la integridad territorial y las constituciones nacionales, convirtiéndolo en cooperación y convergencia.

d. La reconstrucción de Iraq y Siria es uno de los principales problemas que la comunidad internacional debería abordar en la actualidad.

El rápido inicio de este importante proceso tendrá un gran impacto en la estabilización política de toda la región y en la derrota total del extremismo. Debería emprenderse con miras a ayudar a esas gentes y restablecer la paz e impedir cualquier esfuerzo en la política de facciones.

e. La continua agresión contra el pueblo oprimido del Yemen, que incluye incursiones aéreas indiscriminadas y extensos crímenes de guerra contra los civiles, es otra fuente importante de tensiones en la región.

Después de 33 meses de bombardeos sin sentido, los agresores deberían haberse dado cuenta que esta crisis no tiene solución militar, y que las partes no tienen otra salida que entablar un diálogo para alcanzar un consenso nacional para resolver la crisis.

f. Las políticas de Estados Unidos y su intervención en la región han sido el principal desafío que han alimentado las crisis actuales y las ha complicado aún más.

EEUU continúa ignorando las realidades concretas de la región y persiste en sus políticas desestabilizadoras y destructivas, como mantener su presencia militar ilegal en Siria.

g. La ocupación de Palestina sigue siendo el problema más crítico que afrontan la región y el mundo entero.

Todos los asuntos regionales están influenciados directa o indirectamente por esa gran amenaza para toda la región y la crueldad impuesta al pueblo palestino en los últimos 70 años.

Mediante el reconocimiento de Al-Quds como capital del ilegítimo régimen sionista, EEUU reafirmó una vez más su abierta enemistad contra los musulmanes y los países islámicos, y de ese modo brindó otra oportunidad para que el extremismo y el terrorismo se desarrollen nuevamente.

2- Condiciones óptimas de seguridad para la región

Los problemas de seguridad y las tensiones deben tratarse y debatirse teniendo una visión en mente y esforzándose por crear las condiciones de seguridad óptimas en la región. Con este fin, dos ideas, “una región fuerte” y “redes de seguridad”, podrían ser la base de un nuevo paradigma en Asia occidental.

a. Región fuerte

Los esfuerzos realizados por crear una “región fuerte”, en lugar de buscar la hegemonía y tratar de excluir a otros actores, tienen sus raíces en la visión estratégica de la República Islámica de Irán para nuestra región.

Emana del reconocimiento del imperativo del respeto por el interés de todos los interesados en la región del Golfo Pérsico y la aplicación de la regla positiva para todos en nuestra región.

Sobre esta base, garantizar el interés de cada país depende de salvaguardar los intereses de todos los países de la región.

Cualquier esfuerzo dominante por parte de cualquier país de la región, dirigido a excluir a los competidores y convertirse en hegemónico, no solo es inapropiado, sino que también es esencialmente imposible.

Tres décadas de experiencia acumulada después del final de la Guerra Fría y las condiciones estratégicas en la transición al mundo post-occidental han demostrado que el objetivo de alcanzar el estatus hegemónico a nivel global o regional no solo es inútil sino también peligroso.

Aunque las competiciones entre naciones para el desarrollo socioeconómico y un mayor nivel de bienestar y tranquilidad para sus ciudadanos no son inapropiadas, los esfuerzos para alcanzar la hegemonía y la superioridad son intrínsecamente desestabilizadores desde una perspectiva geopolítica y geoestratégica, y crean impedimentos fundamentales para el desarrollo nacional.

Tales rivalidades crean un círculo vicioso que no permitirá que ningún país salga beneficiado.

Otras regiones han podido alcanzar la paz y el desarrollo solo después de haber dejado atrás las rivalidades destructivas y de búsqueda de dominación, mostrando una tendencia genuina para la cooperación.

Los países de nuestra región están destinados a coexistir por la regla de la geografía. Al mismo tiempo, la historia, la cultura y la religión compartidas hacen que la cooperación y la coexistencia no solo sean imperativas, sino también agradables y gratificantes.

Nuestro poder y capacidad dependen de nuestros esfuerzos para fortalecer nuestra comunidad regional de naciones. Cualquier intento de cualquiera de nosotros de obtener seguridad y ascenso a expensas de los demás nos debilitaría a todos.

La carrera armamentista es un ejemplo y un resultado de esa rivalidad destructiva.

El gasto militar de nuestros vecinos en la región del Golfo Pérsico en porcentaje del PIB es el más alto del mundo.

El año pasado, los gastos militares de los países miembros del Consejo de Cooperación del Golfo Pérsico (CCG(P) ascendieron a un total de 116 mil millones de dólares, lo que no solo creó más tensiones y generó más desconfianza, sino que también desperdició los recursos vitales de las gentes, convirtiéndolas en ricos cofres de los fabricantes de armas letales.

En un momento en que nuestra región se enfrenta a un espectro tan completo de problemas tan agudos como el terrorismo, el extremismo, las crisis medioambientales, como las tormentas de polvo y sequía, migración y el fracaso de los gobiernos en su cumplimiento, la carrera armamentista destructiva y la tensión entre vecinos suponen un coste adicional a los pueblos de la región y exacerba los problemas.

Ningún país puede protegerse a costa de poner en peligro la seguridad de sus vecinos. Esa idea no es más que un engaño peligroso en nuestro mundo actual interconectado.

Nuestra experiencia en esta región en las últimas cuatro décadas ha demostrado que cualquier esfuerzo de este tipo atormenta a aquellos que buscan provocar guerras y derramamiento de sangre sobre sus vecinos. La experiencia con Saddam, los talibanes y el Daesh, entre aquellos que aún están frescos en nuestras memorias, son hechos innegables.

b. Redes de seguridad

En el mundo interconectado actual y la condición especial de nuestra región del Golfo Pérsico, que ha experimentado las crisis más amargas y destructivas en las últimas cuatro décadas, participar en formaciones de bloques y alianzas ha demostrado ser ineficiente, ya que cada bloque de poder advierte una próxima crisis y agresión.

Por otro lado, las diferencias de tamaño, población y fuerza económica y militar crean preocupaciones permanentes y dependencia de las potencias extranjeras, lo que resulta en la ilusión de comprar una seguridad que solo conduce a la inseguridad y al aumento de la desconfianza.

Al mismo tiempo, los intentos dirigidos a crear un régimen de seguridad colectiva no son realistas y conducen al fracaso.

Parece que la red de seguridad, basada en la sinergia y la inclusión, es la única forma de salir de este peligroso círculo vicioso.

En esta red de seguridad, todos los Estados regionales grandes y pequeños participarían sobre la base de los propósitos y principios de la Carta de la ONU, incluida la igualdad soberana de los Estados, la retirada de las amenazas o el uso de la fuerza, la resolución pacífica de los conflictos, el respeto de la integridad territorial de los Estados, la no intervención en los asuntos internos de los Estados, y el respeto a la libre determinación de los Estados por parte de sus propios pueblos.

Las redes de seguridad no significan necesariamente dejar de lado las diferencias o pasar por alto los problemas históricos.

Es meramente un medio para manejarlos mientras se excluyen las enemistades, así como las alianzas ineficientes y desestabilizadoras.

En este marco, los Estados regionales, ya sean grandes o pequeños, se basan en redes de seguridad para cooperar, con miras a crear un acuerdo duradero para proteger la región y rechazar cualquier tipo de hegemonía por parte de los poderes regionales y suprarregionales.

Tal enfoque conduce a la promoción de la cooperación entre los Estados regionales y la creación de oportunidades para todos para el fortalecimiento de la propia seguridad y estabilidad como complemento de la seguridad y la estabilidad de sus vecinos.

De acuerdo con este enfoque, en el mundo interconectado actual, la seguridad de un país o grupo de países no puede garantizarse sin la seguridad de otros.

Dentro de este marco conceptual y operativo, las tendencias hegemónicas, el unilateralismo, la confrontación y la exclusión que en parte se encuentran en la raíz de las actuales dificultades en las relaciones internacionales, perderán todo atractivo.

Este marco también ayuda a reemplazar la doctrina ineficiente y desestabilizadora del equilibrio de poder o la dependencia de bloques de poder militar y la peligrosa y costosa carrera de armamentos con redes de seguridad, que se basen en la participación y la promoción de la cooperación en áreas de interés común y el diálogo en áreas de diferencia de interés y opinión.

3- Formas y medios para lograr una situación de seguridad óptima

a. Diálogo

En cuanto a las formas y los medios para alcanzar la situación de seguridad óptima, debemos, ante todo, confiar en el diálogo y las medidas de fomento de confianza. Es obvio que en todos los niveles de nuestra región enfrentamos un déficit de diálogo.

Los aspectos de este problema son visibles a todos los niveles en la región: entre los gobernantes y los gobernados a nivel nacional, entre los gobiernos a nivel interregional oficial y entre los pueblos a nivel interregional no oficial.

Dados los tremendos problemas existentes a nivel nacional y regional, nuestros gobiernos necesitan ahora mantener diálogos más seguros que nunca durante el pasado.

En primer lugar, estos diálogos deben promover la comprensión mutua y el conocimiento respectivo en general antes de abordar un tema en particular o llegar a un acuerdo en particular.

Deben aspirar a dejar claro a las partes que todos tenemos, más o menos, preocupaciones, temores, aspiraciones y esperanzas similares.

No solo estamos destinados a vivir juntos por la regla de la geografía, sino también por la historia común, la cultura y la religión, por un lado, y las oportunidades y los desafíos comunes, por el otro; podríamos beneficiarnos del diálogo y la interacción positiva para promover los intereses de nuestros pueblos.

Dichos diálogos deben reemplazar la retórica, los lemas, las difamaciones y las declaraciones de propaganda inútil que nos disparamos a través de nuestros medios.

b. Medidas de fomento de confianza

En los últimos años, las tensiones, las agresiones y las numerosas guerras en la región, así como las actividades destructivas de los grupos terroristas han dado lugar a lo que puedo describir como una crisis de confianza mutua entre los Estados regionales.

El diálogo, tal como describí antes, es uno de los instrumentos más importantes para eliminar la desconfianza.

No obstante, además del diálogo cara a cara, en algunos casos necesitamos adoptar ciertas medidas para reducir el nivel de inquietudes.

Tales medidas a veces son imprescindibles para evitar que aumenten las tensiones, excluyendo o disminuyendo los factores de creación de tensión y, lo que es más importante, evitando enfrentamientos por accidentes o errores de cálculo.

De esta forma, deberíamos ser capaces de aumentar la predictibilidad de los comportamientos de los actores regionales y, en consecuencia, disminuir la preocupación sobre cualquier posible acción sorpresiva por parte de cualquier actor regional.

El intercambio de información en todas las áreas encabeza todas las medidas de fomento de la confianza.

El objetivo principal del intercambio de información es anunciar a las contrapartes sobre los objetivos y los fines, y evitar malentendidos y conceptos erróneos.

Esas medidas pueden incluir, aunque no se limitan a ello, evitar hacer declaraciones provocativas o tomar acciones provocadoras, el intercambio de autoridades, militares o civiles, durante varias semanas o meses para consultar con sus homólogos, tomar medidas de fomento de confianza en las zonas fronterizas, donde hay tensión o preocupación por los movimientos de los extremistas, y finalmente, diseñar líneas de acción, haciendo posible el contacto directo entre funcionarios de alto nivel de los Estados que puedan mantener unas relaciones tensas.

En el ámbito del contacto entre personas, podemos buscar la cooperación conjunta en una multitud de campos, como la promoción del turismo y particularmente el turismo Halal, intercambios estudiantiles, viajes de investigación, organización de competiciones deportivas, alentar a los empresarios a reunirse con sus homólogos y alentar a los artistas a estar en contacto en diferentes estados regionales, intercambio de películas y series de televisión, permitiendo a los pueblos familiarizarse con la forma de vida de los demás, revisar los libros de texto escolares para excluir la negatividad e incluir contenidos positivos sobre los vecinos.

La cooperación en las áreas de interés común y preocupación, como afrontar los desastres naturales, combatir el sectarismo y el extremismo, empoderar a los jóvenes y las mujeres para participar en diferentes ámbitos de la vida social son otras medidas de fomento de confianza en las que los estados regionales podrían participar.

Todas estas medidas podrían seguirse mediante el establecimiento de comités conjuntos y grupos de trabajo.

Damas y caballeros:

El principio de “la interacción constructiva con el mundo”, basado en la racionalidad y la moderación, que implica mantener un diálogo constructivo, la participación y cooperación sobre la base de intereses comunes y el respeto mutuo, así como un patrón positivo en la interacción con otros ha formado el fundamento de la política exterior del presidente Rohani.

El acuerdo nuclear es un fruto de esta política exterior. Hasta ahora su plena implementación ha desempeñado un papel importante en la disminución de la tensión y la promoción de la paz y la estabilidad en nuestra región. La adhesión de todos a este importante acuerdo nos ayudaría a todos a avanzar en la dirección correcta.

Como primer paso hacia el nuevo paradigma de crear redes de seguridad en una región fuerte y estable, la República Islámica de Irán propuso crear un “Foro de Diálogo Regional” en el Golfo Pérsico, justo después de la conclusión del Plan Integral de Acción Conjunta.

Este foro puede ser utilizado como un instrumento para ayudar a organizar y promover el diálogo a todos los niveles formales e informales en la región del Golfo Pérsico, y al mismo tiempo fomentar el diálogo intergubernamental y formal, y también podría promover el diálogo entre académicos e intelectuales en la sociedad civil.

En el mismo marco, los Estados regionales pueden llevar a cabo consultas preliminares sobre cómo implementar medidas de fomento de confianza.

Espero que las discusiones durante la 2ª Conferencia de Seguridad de Teherán puedan contribuir al pensamiento y la acción colectiva para crear y promover un nuevo paradigma conceptual para la seguridad en esta región sensible y volátil. Les deseo todo el éxito en las discusiones que tendrán a lo largo del día.

irna