Irán insiste en que clérigo Sheij Nimr debe estar excarcelado.

Un alto funcionario iraní condenó la decisión de Arabia Saudí de sentenciar a muerte al sheij Nimr Baqer al-Nimral, líder opositor chií.
“Manifestamos nuestra repulsa contra estas sentencias injustas y absurdas del Gobierno saudí, que condena a muerte a los clérigos, entre ellos, el prominente chií el sheij Nimr. Los clérigos de la comunidad islámica tienen que condenar este tipo de acciones y el sheij Nimr debe ser excarcelado”, dijo el martes Ali Akbar Velayati, asesor del Líder de la Revolución Islámica de Irán para Asuntos Internacionales.

En una reunión mantenida en El Líbano con algunos ulemas religiosos suníes y chiíes calificó de perentoria la unidad entre los musulmanes y también destacó el papel de los clérigos a la hora de desvelar los crímenes de los terroristas y las corrientes extremistas y takfiríes en la región.

El también director del Centro de Estudios Estratégicos del Consejo de Discernimiento del Sistema de la República Islámica de Irán advirtió de los planes nefastos que persiguen los enemigos respaldando a los grupos terroristas.

“En nombre del Islam cometen crímenes de lesa humanidad contra los inocentes y medios de comunicación occidentales para presentar una cara violenta del Islam”, detalló Velayati.

El titular del país persa se reunió en Beirut, capital libanesa, con el secretario general del Movimiento de Resistencia Islámica de El Líbano (Hezbolá), Seyed Hasan Nasrolá, al que transmitió el compromiso de Teherán en la lucha contra el terrorismo y el extremismo en la región.

Los residentes de la ciudad saudí de Al-Awamiyah, ubicada en la provincia de Al-Sharqiya, salieron el martes una vez más a las calles para protestar por la sentencia emitida contra el clérigo chií.

Al-Nimr, detenido el 8 de julio de 2012 tras ser herido de bala, fue condenado a la pena capital el 15 de octubre de 2014 por defender los derechos de los prisioneros y desobedecer a la familia real saudí.

Tras darse a conocer la sentencia contra Al-Nimr, Amnistía Internacional (AI) aseguró que la decisión “es parte de una campaña de las autoridades de Arabia Saudí para aplastar toda disidencia, incluidos los defensores de los derechos de la comunidad musulmana chií” y urgió al régimen de Al Saud a anular “de inmediato” la condena a muerte.