Irán no es solo un país más de Oriente Medio

  • Todos contra Irán

    Todos contra Irán

Desde hace años Irán está demostrando que no es solo un país más de Oriente Medio sino además, “el país de Oriente Medio” considerado un objetivo fundamental para numerosos intereses en juego, especialmente en cuanto al petróleo se refiere.

Sin descontar que lo que a simple vista parecía un callejón sin salida para este país por el desarrollo de energía nuclear, ha resultado en sorpresa para muchos, sobre todo a los países occidentales, quienes se han percatado que Irán negocia, y negocia bien, sin perder la cabeza ni dejarse llevar por impulsos irracionales.

Es curioso que uno de los principios que propugna la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) se aplique con más fuerza a unos países que a otros, y es que a nivel internacional nadie puede entrometerse en los intereses de un Estado soberano como Irán, con independencia de que comulguen o no con el sistema político de este país o tengan intereses contrapuestos. De hecho, el artículo 2 de la Carta de Naciones Unidas en su párrafo 7, estipula que estas “no están autorizadas a intervenir en los asuntos que son de la jurisdicción interna de los Estados”, aunque este principio no se opone a la aplicación de las medidas coercitivas que establece el capítulo VII de la Carta. Sin embargo, el artículo 39 y siguientes del mismo texto dispone que en caso de amenaza para la paz, el Consejo de Seguridad podrá adoptar las medidas oportunas a tal efecto, y en este sentido, la amenaza real está en las mismas fronteras de Irán, quien juega un papel fundamental en la lucha contra el terrorismo y la estabilidad de la región, por ello obviar su importancia constituye una imprudencia (cuando no intencionada) que puede agravar el conflicto en Oriente Medio.

Por la peculiaridad misma de la región en la que se encuentra Irán, este país tiene derecho al desarrollo de armamento consistente en su programa de misiles, pues ante todo supone un factor disuasivo de cara a los terroristas, quienes se han apropiado de diverso material bélico con la caída de Sadam Husein.

Arabia Saudí fue nombrada en septiembre del pasado año, defensora de los derechos humanos por la ONU, de modo que Faisal Bin Hassan Trad, embajador saudí en la ONU, fue nombrado presidente de un panel de expertos independientes en el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas (CDHNU). Todo esto, además de producir críticas en su momento, se suma a que en el actual conflicto yemení, Arabia Saudí ha utilizado bombas de racimo, provocando víctimas mortales y cuantiosos desperfectos materiales, tal como ha señalado el Observatorio de Derechos Humanos (HRW) en los ataques aéreos empleados con el fin de mantener en el poder en dicho país a suALIADOAbdu Rabu Mansur Hadi, algo que como poco, hace preguntarse por qué el país defensor de derechos humanos emplea cualquier método para conseguir una finalidad, es decir, paradójico. A modo comparativo con el conflicto sirio, puede verse que la actuación iraní ha sido moderada en cuanto a las tácticas utilizadas, concentrándose en los núcleos del país donde el terrorismo estaba extendiéndose, y no bombardeando zonas civiles o residenciales.

«El Organismo procurará acelerar y aumentar la contribución de la energía atómica a la paz, la salud y la prosperidad en el mundo entero».

Artículo II del Estatuto de la AIEA

En la esfera internacional, es muy dudoso que algún país (aunque es cierto que Israel tiene sus dudas, el actual gobierno iraní no ha amenazado a Israel, es más, es al propio Irán a quien no le interesa un conflicto en la región) crea seriamente en que Irán pueda llegar a utilizar un arma nuclear, porque no olvidemos que otros países de la región oriental disponen de dicho arma y nadie les impone prohibición alguna al respecto, véase el caso de Paquistán, por tanto, ¿con qué legitimidad vienen algunos a dar lecciones de moral? En todo caso, si alguien pretende frenar el desarrollo de armas nucleares, que lo aplique en primer lugar en su territorio, y luego predique con el ejemplo.

Dejando de lado el tema de la energía nuclear, sobre lo cual ya es patente el acuerdo alcanzado con el Grupo 5+1 el pasado 14 de julio de 2015, donde Irán se comprometía a no desarrollar dicha energía para fines militares y obtenía a cambio el levantamiento de las sanciones económicas, clave para el desarrollo de su economía, que a pesar de haber sufrido las mismas, ha sabido mantenerse gracias a la colaboración económica con otros países de la región. Merece ahora la pena resaltar lo que va a suponer este nuevo año para el país, y cuanto menos, la región en la que se sitúa, porque es la clave para el dominio de Oriente Medio.

Occidente necesita a Irán, pues precisa de una mayor efectividad en la lucha contra el terrorismo, siendo este una pieza clave que no se puede obviar. Se confunde el término “enemigo” porque el único adversario existente es el terrorismo que sacude la región, y como ya se ha visto en Siria, Irán ha participado en esa lucha para acabar con la expansión de terroristas. Resulta vital no confundir los términos, y dejar de lado las diferencias que tenga Washington, Londres, París y compañía con Teherán. Así pues, la solución del conflicto en la zona requiere de la coordinación con Irán por parte de Occidente para una mayor efectividad.

Hemos sido testigos de la ruptura de relaciones diplomáticas de varios países del entorno respecto a Irán, pero tal conducta solo conduce a retrasar más una solución al conflicto que existe en la región, donde el resto de países árabes debe aceptar que sin Irán, el equilibrio es misión imposible. La ejecución del clérigo Nimr por parte de Arabia Saudí (defensora de los derechos humanos en la ONU), es un acto, que puede ser calificado de muchas maneras, pero no de humano.

Irán es una potencia, pese a que no se quiera reconocer, y de hecho estará presente en las negociaciones sobre el futuro de Siria, porque sería un despropósito que lo mantuviesen al margen, siendo uno de los países que más conocimiento tienen sobre el terreno en el conflicto sirio. A pesar de ello, la actuación de Irán no acaba aquí, quien tiene todavía un largo recorrido como potencia regional, y cada vez más se le considera como la República Islámica de referencia en la región, desplazando así a Arabia Saudí, puesto que ni sanciones ni conflictos han podido desestabilizar su gobierno.

Escrito por Jesus Bernadic