La Fiesta del altruismo y la sumisión

Eid al-Adha es la alegría del ser humano por acercarse a Dios Todopoderoso. Los musulmanes celebran esta fiesta y como un recordatorio de la gloriosa escena de la sumisión del hombre ante el Justo. Para conmemorar la historia de altruismo y sumisión del Profeta Abraham (P), cada año celebramos los rituales del Hayy y sacrificamos corderos.

La Fiesta del altruismo y la sumisión

Las fiestas en la cultura del Islam están asociadas con la vitalidad espiritual, y en estos días se brinda la oportunidad de acercarse a Dios. Eid al-Adha (عيد الأضحى, en árabe) es también la alegría del ser humano por acercarse a Dios.

Hoy es el décimo día de du-l-hiyya (último mes del calendario islámico de la hégira lunar), que coincide con Eid al-Adha. El día de la alegría y la felicidad de los seres humanos cuyos corazones están llenos de pasión por la adoración y la servidumbre. En este día, la tierra de «Mina» es testigo de la presencia de personas que van a realizar las etapas finales del Hach (Peregrinación) mientras dicen las hermosas palabras pronunciadas por el Profeta Abraham (la paz de Dios sea con él), el Profeta del Tawhid; aquel momento que dijo ante la presencia de Dios: “De hecho, he vuelto mi rostro hacia aquel que originó los cielos y la tierra, tengo fe pura, y no soy uno de los politeístas. (Sura al-An’am, verso 79).

En este día que todos sus momentos están llenos de misericordia divina, también abrimos las manos para rezar a Dios y pedirle perdone nuestros pecados, otorgue honor a los musulmanes, y nos brinde bondad y misericordia. Dios, te pedimos, por este gran día y esta fiesta espiritual, devuelvas la seguridad, la salud y la paz a todos los territorios del mundo que, en estos días, sufren a casusa de enfermedades y otras calamidades.

Uno de los actos más importantes de este día es sacrificar un cordero, una vaca o un camello. El sacrificio en el Día de la Fiesta es una señal de expiación y altruismo ante el Amado y rendirse a la voluntad del Dios único. Los actos realizados en el décimo día del mes de Du-l-hiyya están inspirados en eventos especiales de la vida del Profeta Abraham (as).

En la historia de la vida de este gran profeta, se afirma que: Abraham (as) era avanzado en edad. Después de un siglo de una vida estresante y luchando contra la ignorancia y la superstición, al final de su gran misión, desea tener un hijo, pero su esposa, Sarah, era estéril. Ello entristecía profundamente al Profeta Abraham (as); Hasta que Dios Todopoderoso le otorgo de su misericordia; y le dio un niño de su otra esposa, que era una mujer negra llamada Agar; Abraham lo llamó Ismael (la paz de Dios sea con él).

Ismael no era solo un hijo para el Profeta  Abraham (as); fue el final de una larga espera, la recompensa de un siglo lleno de sufrimiento y el fruto de una vida llena de eventos. Ismael fue la esperanza del Profeta Abraham (as). Y el Profeta Abraham (as) que vivió su larga vida en dificultad y peligro; pasaba esos años disfrutando por Ismael. El niño cuyo padre esperó cien años por su llegada.

Ismael era casi un adolescente cuando de repente el Profeta Abraham (as) recibió la orden de Dios Todopoderoso en un sueño revelador: “¡oh Abraham! sacrifica a Ismael”; y esta orden se repitió varias veces. Abraham (as), el humilde servidor de Dios, tembló de miedo por primera vez en su larga vida. Pero esta orden era la orden de Dios, y Abraham (as) se dio cuenta de que había sido puesto a prueba.

Ahora, al final de su larga misión, Abraham está ante un dilema. Todo su ser grita: ¡Ismael!, Y la justa ordena de que debe sacrificarlo. El mensaje es justo, pero en su corazón, la alegría de tener a Ismael, se ha convertido en la angustia de perderlo. El amor por Ismael, junto con las tentaciones del demonio, situaron al Profeta Abraham (as) en un dilema, ante tres posiciones; y podría haberle impedido ejecutar la orden; pero el Profeta Abraham (as) conscientemente superó sus dudas internas y expulsó al demonio y se sometió al mandato de Dios. El Profeta Abraham (as), decidió y eligió lo correcto; la elección del Profeta Abraham (as) fue el altruismo para alcanzar la obediencia de divina.

Asimismo, Ismael fue la exposición de la verdadera sumisión a la orden de Dios. Una vez se dio cuenta de lo ocurrido, le pidió a su padre que se rindiera a la orden justa y le dijo: ¡Padre! Haz lo que se te ha ordenado. Si Al-lah swt lo desea, me encontrará paciente». (Sura As-Saaffat, versículo 102)

De esta manera, han sido dibujadas las escenas más hermosas de la sumisión y la subordinación a Dios, por el Profeta Abraham y su hijo Ismael (la paz de Dios sea con ambos). El Profeta Abraham (as) llevó a Ismael al altar y lo apuñaló con un cuchillo afilado en su garganta, pero no lo pudo cortar. Él repitió este hecho varias veces, pero fue en vano; porque la voluntad de Dios había sido otra. En este momento vino una revelación de parte de Dios Todopoderoso: «¡Oh Abraham! Dios Altísimo te ha eximido de sacrificar a Ismael, y ha enviado este cordero para que lo ofrendes en lugar de a Ismael. Tú has llevado a cabo la orden».

Entonces, el Profeta Abraham (as) ganó esta prueba difícil. Y para conmemorar este evento y la obediencia del Profeta Abraham (as), Dios ha destinado que cada año, y durante la temporada del Hach, los peregrinos de la Casa de Dios, en el valle de Mina, deben luchar, simbólicamente, contra el demonio.

El sacrificio es el recordatorio de la gloriosa escena de la sumisión del hombre al Justo, hacer caso omiso de los deseos propios, está representada simbólicamente por la Oblación. Dios recuerda en el versículo 37 de la Sura Al-Hajj que, no se debe pensar que la sangre y la carne de estos animales llegan a Dios, sino que, lo que le importa a Dios es la piedad. Dios quiere que pasemos al camino de la piedad, y situarnos en el camino de un ser humano perfecto y nos acerquemos más a Él.

El Eid al-Adha enseña que, a pesar de que el ser humano puede ser atrapado por la negligencia y la futilidad durante la vida, tiene la capacidad de ser adornado con los mejores rasgos humanos; de hecho, alcanzar la elevación del alma y la gloria de la humanidad, es la esencia de esta fiesta, y ello merece celebración y alegría.

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