La revelación del Corán

El Sagrado Corán se refiere a la Revelación y a su transmisión mucho más que cualquier otro de los Libros sagrados, como la Torah o el Evangelio, y hasta encontramos en él versículos que se refieren a la cualidad o forma misma de la revelación.

La revelación del Corán

Cree la generalidad de los musulmanes -a partir de lo que se desprende del mismo texto del Libro-, en la revelación del Corán: Que éste es la expresión de la Palabra de Dios, exaltado sea, que fue comunicada al Profeta Muhammad (BPD) por intermedio de uno de los ángeles cercanos.

Este ángel intermediario para la revelación es llamado Gabriel (árabe: Yibraíl), y también el Espíritu Fiel (Ar-Ruh Al-Amín). Este ángel trajo la Palabra de Dios al mensajero de una manera pausada a lo largo de veintitrés años. Según estos mensajes al Profeta se le concedió o se le encargó la misión de anunciarlo (lo revelado) a la gente, de hacerle comprender su significado y de convocarlos a tornarse hacia estas creencias, regulaciones sociales, leyes civiles y deberes individuales, todo lo cual se expresaba en la revelación del Sagrado Corán.

El nombre de esta misión divina otorgada al Profeta se conoce (en lengua árabe) como “nubuwah”, y creen los musulmanes que el Profeta cumplió su misión sin alterar, reducir o agregar nada suyo propio a esta revelación.

LOS ESCRITORES ACTUALES, LA REVELACIÓN Y LA PROFECÍA

La mayoría de los escritores actuales[1] que han investigado las distintas religiones y creencias expresan la siguiente opinión acerca de la revelación Coránica y de la profecía: Sostienen que el Profeta fue un hombre excepcional, un genio social extraordinario que surgió para salvar al género humano del precipicio de la decadencia y la barbarie y para guiarlo hacia la civilización y la libertad, convocándolos a seguir sus ideales que habían tomado la forma de una misión universal perfecta.

Sostienen también que él poseía un espíritu puro y una gran fuerza espiritual, y que vivía en un ambiente de oscuridad y de ignorancia en el cual no predominaban ni regían sino la infidelidad, la charla vana, el caos, el egoísmo, el sin sentido, el robo, el saqueo y todo otro tipo de actitudes bárbaras e incivilizadas. Afirman que el sufría constantemente al contemplar tales condiciones desagradables y atrasadas de vida, y que cuando se desbordó la copa de su tolerancia se retiró de la gente y buscó refugio en una caverna en las montañas de Tahama por unos pocos días, absorto en la observación del cielo, de las brillantes estrellas, de la tierra, de las montañas, del mar, del desierto y de todas las cosas preciosas que la creación ha suministrado a la humanidad, sintiéndose apenado por tanta ignorancia y negligencia en la cual la humanidad se encontraba envuelta. Sintiendo que esta ignorancia y descuido habían permutado una vida feliz y placentera en una vida desgraciada y de opresión como la vida de las bestias y de los cuadrúpedos.

Sostienen que el Profeta (BPD) llegó a esta comprensión a la edad de cuarenta años, cuando a través de la revelación, se le mostró como salvar al género humano de esta lamentable condición de corrupción, irresponsabilidad, egoísmo y negligencia en la que había caído. Este plan para salvación del género humano es la religión del Islam, que era la más adecuada para regir en las condiciones de esa época.

Sostienen también estos autores modernos que el Profeta (BPD) concluyó en que sus reflexiones puras eran la palabra de Dios y la revelación divina que le había sido infundida a través de su naturaleza purificada. Su propio espíritu benevolente y virtuoso, del cual brotaban pensamientos y reflexiones, y que se encontraba establecido en su corazón purificado, fue llamado el Espíritu Fiel y Gabriel, el Ángel de la Revelación.

Asimismo afirman que todos los poderes que tienden hacia el bien y la bondad en el mundo de la naturaleza y hacia la felicidad en el ámbito humano son llamados “ángeles”. Todas las fuerzas que impulsan hacia la maldad y la desgracia son llamados “demonios” y “genios”. A su propio deber de transmitir el mensaje y a la voz de su conciencia se llamó-respectivamente-la profecía y el mensaje.

Naturalmente esta explicación que acabamos de parafrasear en los párrafos anteriores pertenecen a personas que creen en la existencia de Dios y que están dispuestos a atribuir alguna importancia y validez a la fe islámica. Por el contrario, aquellos que no creen en Dios consideran las cuestiones de la profecía, la revelación, las obligaciones de origen divino, el castigo y la recompensa, el Paraíso y el Infierno, etc., como cuestiones religiosas (peyorativamente) y, de hecho, como una completa mentira. Estos últimos dicen que los Profetas (P) fueron reformadores que introdujeron legislaciones en la forma de religiones para mejorar las condiciones de la sociedad humana y que, dado que los pueblos del pasado estaban sumergidos en la ignorancia y las supersticiones, los Profetas basaron sus enseñanzas sobre tales supercherías y creencias supersticiosas, como el origen de la creación y la resurrección.

¿QUE DICE EL CORÁN SOBRE LO EXPUESTO?

Aquellos que dan la primera explicación que se suministró en el párrafo anterior acerca de la revelación y la profecía son hombres instruidos que, debido a su formación en el marco de las ciencias físicas y naturales consideran que todo lo que ocurre en el mundo está limitado a los fenómenos o leyes naturales. Suponen que la raíz última de todos los eventos reside o se sustenta en la naturaleza. En consecuencia están limitados a pensar la fe divina como un proceso social y lo analizan y presentan con los parámetros de otros eventos u otros fenómenos de tipo social. De esta manera si un genio social como CiroDarío o Alejandro reclama haber sido designado por Dios con una misión divina, y declara que sus decisiones son la orden de Dios, no tendrá para ellos otra explicación que la que hemos dado en el párrafo anterior.

No tenemos la intención de probar ahora la existencia de un mundo sobrenatural, ni vamos a advertir a tales hombres de ciencia que cada rama del conocimiento puede expresar una opinión solamente dentro de los confines de su materia. Las ciencias materiales, que tratan de la materia y de sus propiedades no tienen derecho ni posibilidad de afirmar o negar aquello que está más allá de la materia.

Lo que decimos es que las explicaciones dadas en el párrafo previo, cualesquiera ellas sean, deben corresponderse con las manifestaciones del Corán que es la prueba de la misión profética del Mensajero Muhammad (BPD), en la cual reside la raíz de todas estas palabras, y que las afirmaciones explícitas del Sagrado Corán son contrarias a este tipo de explicación, como mostraremos comparando cada punto de las afirmaciones de estos autores modernos con los pasajes del Libro.

1.-LA PALABRA DE DIOS

Según la afirmación en cuestión, los puros pensamientos y reflexiones del Profeta (BPD) serían las palabras de Dios. Esto significa que estas ideas no son sino ideas suyas propias. Pero el Corán por su parte niega explícitamente toda conexión entre sus versículos y las palabras del Profeta (BPD) así como de cualquier otro ser humano. Dice Dios en 10:38 y en 11:13 que si Sus Palabras son las palabras de los seres humanos, que produzcan entonces los hombres algo como ellas sobre cual· quiera de los temas a que se refiere el Libro, sobre asuntos éticos o religiosos, sobre imposiciones, historias, sabiduría y convocatoria a la verdad. A esta tarea Dios admite en el Libro que ellos llamen en su auxilio a cualquier otra fuente -hombres o genios-, y predice por último el Corán que fallarán si lo intentan, conociendo entonces que las palabras de la Escritura pertenecen a Dios y no a los hombres. En 17:88 dice Dios: “Diles: Aunque los hombres y los genios se reunieran para producir algo semejante a este Corán, jamás harían nada parecido, aún cuando se ayudasen mutuamente.” (17:88)

Fuente: El Corán en el Islam

Editorial Elhame Shargh

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[1] Aquí el autor se refiere a los escritores modernos, ensayistas y pensadores, orientalistas y otros, que se han abocado al estudio de las religiones con una mentalidad materialista, influida por la ideología predominante en occidente. Estos autores, que también han aparecido en el mundo islámico, descreen a priori de todo milagro y valores superiores, por lo que, abierta o engañosamente, buscan todo tipo de explicaciones “científicas” y “modernas” para negar lo sagrado. (Nota del Traductor)

FUENTE ANNURTV