La UE riega Turquía de dinero para que no deje pasar tantos refugiados.

Le dará 3.000 millones de euros e impulsará su proceso de adhesión.
«Somos una nación europea. El destino del continente nos pertenece». Palabras certeras y muy reveladoras las que pronunció ayer el primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, en Bruselas al inicio de su reunión con los 28 socios de la UE. ¿El objetivo de la cumbre? Poner coto al flujo de inmigrantes que atraviesan de forma ilegal la permeable frontera turca rumbo a la UE. La colaboración de Ankara es clave.
¿Cuánto dinero le concederá la UE?
Los líderes europeos dieron ayer luz verde al desembolso «inicial» de 3.000 millones de euros para ayudar a Turquía a mejorar la situación socio-económica de los desplazados en sus campos de refugiados. Se hará de forma gradual y paralela al cumplimiento de las promesas del Gobierno turco de controlar sus fronteras. Bruselas vigilará el destino de esos fondos para garantizar que su uso es «eficiente», es decir, para evitar que se liquiden en casos de corrupción.
¿Se acelerará la adhesión de Turquía?
Sí. Para Ankara la reunión de ayer fue «histórica», la oportunidad perfecta de relanzar el proceso de adhesión a la Unión Europea, congelado desde el año 2004 por las reticencias de países como Francia, Alemania y Austria. La historia ha cambiado, y los países europeos ven como un mal menor avanzar en el diálogo con el vecino turco si este colabora para mantener blindadas sus fronteras: en la letra pequeña está la trampa: «Turquía tiene todo el derecho a esperar su ingreso en la UE (…) Siempre que contribuya a solucionar la crisis de refugiados», aseguró ayer, Angela Merkel. Su homólogo griego, Alexis Tsipras, respaldó la cautela de la líder germana: «Tenemos que estar seguros de que las autoridades turcas hacen todo lo posible para frenar esos flujos». Quieren hechos.
¿Qué obstáculos hay en el camino?
Se acordó trabajar en la apertura de «un número de capítulos» para la adhesión turca. La falta de precisión responde a la negativa de Chipre de avanzar en el proceso si Turquía no se retira de la mitad norte de la isla que todavía ocupa de forma ilegal. La jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, también advirtió ayer de que el progreso no será posible si no se cumplen los criterios en materia de Derechos Humanos, libertad de prensa, y si no se retoma el proceso de paz con el pueblo kurdo. Davutoglu anunció ayer que presentará esta semana un programa de reforma de la Justicia, para dotarla de más «eficiencia y transparencia».
¿Qué espera obtener la UE a cambio?
«Nuestro principal objetivo es parar el flujo migratorio a Europa», aseguró ayer sin reparos el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, antes de advertir que la colaboración de Turquía no será suficiente. «Si no cuidamos nuestras fronteras exteriores, Schengen será historia», alertó. La UE quiere taponar la llegada masiva de migrantes de forma irregular. Los países no están en condiciones de controlar los flujos por sí solos y piden una tregua. Este año, la UE ha recibido por el flanco turco a más de 700.000 desplazados.
También esperan reforzar la lucha contra los traficantes de personas que fletan barcos en la costa de Turquía para trasladar migrantes a las islas griegas, incrementar los retornos de migrantes sin derecho a asilo desde Turquía a sus países de origen y cooperar de forma más estrecha en la lucha contra el terrorismo yihadista.
¿Será el fin de la acogida de refugiados?
No. Turquía acoge en su territorio a más de dos millones de desplazados y alerta de que no puede aguantar si la UE no «comparte la carga». Bruselas ya prepara para mediados de diciembre una nueva propuesta de acogida de refugiados ante el fracaso de sus dos últimas iniciativas, saboteadas por los países del Este. Según aclaró ayer su presidente, Jean Claude Juncker, sería una iniciativa «voluntaria». Todavía no se sabe qué países europeos formarán parte de esta nueva alianza pero ayer se reunieron los líderes de Alemania, Suecia, Finlandia, Austria, Holanda, Luxemburgo, Bélgica y Grecia para tratar de diseñar un canal de flujo legal de migrantes desde Turquía a la UE. El diario alemán FAS apunta a una remesa de 400.000.

Sin readmisión no hay visado

Uno de los compromisos a medio cerrar es el de la liberalización de visados turcos en la UE. Ankara pide desde hace tiempo libertad de circulación para sus ciudadanos, pero su Gobierno tendrá que pagar un alto coste que quizá no esté dispuesto a asumir. Sus socios europeos exigen a Turquía que readmita a todos los migrantes sin derecho a protección internacional que han atravesado su frontera hacia Europa. Si no se da este paso, será imposible que avance en el calendario de apertura de puertas, que se ha adelantado a otoño del 2016. «No firmaremos el acuerdo de readmisión antes de que se den pasos sobre el visado Schengen y por tanto se garantice una liberalización para los ciudadanos turcos», sostiene Davutoglu.