Nadie quiere llegar tarde a la presidencia de México.

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El gobernador de Puebla rompe filas con sus aspiraciones presidenciales y lanza propaganda antes de tiempo.
“El que se mueve no sale en la foto”. En el siglo pasado, el eterno líder sindicalista mexicano Fidel Velázquez expresaba así que la ansias políticas por empezar campaña no debían superar a las decisiones de la institución partidaria por excelencia, el Partido Revolucionario Institucional (PRI). Pero en tiempos de redes sociales e hiperconectividad algunos políticos están convencidos de que hay que estar en todas partes. Este es el caso de Rafael Moreno Valle, gobernador del Estado de Puebla, que a un año y medio de las elecciones presidenciales en México se ha asegurado de que su rostro aparezca en todos los rincones del país.
Puede ser en el aeropuerto de la Ciudad de México, en un anuncio en una autovía de Monterrey, o en un autobús en el Estado de México. El rostro de Moreno Valle aparece desde hace un par de semanas en la publicidad de la revista Líderes Mexicanos con la leyenda “el nuevo presidenciable”. Los anuncios se ha reproducido por todo el país y ha despertado las sospechas de sus oponentes que le acusan de utilizar dinero público para adelantarse.
Por ello, lo han denunciado ante el Instituto Nacional Electoral (INE) y las autoridades han pedido al gobernador y a la revista que retiren los anuncios.“Dicha publicidad es una posible propaganda gubernamental con elementos de promoción personalizada del mandatario estatal, que tienden a posicionarlo ante la ciudadanía de cara al Proceso Electoral de 2018”, ha reconocido el INE. En México, el rostro de un político solo puede tener publicidad en dos momentos: cuando entrega su informe anual de trabajo y cuando está en campaña para obtener un cargo público. Moreno Valle, un político a cargo de una oficina pública, no se encontraba en ninguno de los dos casos, así que la publicidad ha sido retirada.
Pero Moreno Valle no pertenece al PRI —aunque comenzó su carrera política en el camaleónico partido— y sus aspiraciones están enfocadas en obtener la candidatura presidencial del Partido Acción Nacional (PAN, de derecha). Una tarea en la que tendría que enfrentarse a la ex primera dama Margarita Zavala y al actual líder del partido, Ricardo Anaya. Los sondeos de los periódicos mexicanos le sitúan en un lejano tercer puesto, así que la publicidad ha sido desplegada al máximo. En septiembre, el político acudió a la televisión y reconoció por primera vez que quería ser presidente. Dijo que a partir de febrero de 2017 —cuando dejara su cargo— se dedicaría “de tiempo completo, en cuerpo y alma” a conseguir la candidatura. Su devoción por “la grande” ha llegado antes.
ElPaís/