Niños de la escuela de Jubbet al-Dhib: ‘Llegamos a la escuela y la encontramos destruida’

Fuerzas israelíes demuelen la escuela de Jubbet en Cisjordania antes del primer día de clase de los niños de la zona.

 

Los escolares palestinos de Jubbet al-Dhib esperan sentados en los restos de su escuela que fue destruida por las fuerzas israelíes, mientras que los activistas instalaban una carpa provisional para que los maestros organizaran clases durante el día. (Foto: Yumna Patel)

Los jeeps militares israelíes llegaron a la primera y única escuela primaria de Jubbet al-Dhib el martes por la noche, aterrorizando a los lugareños que habían terminado los preparativos para la inauguración de la escuela a la mañana siguiente. Los soldados dispararon gases lacrimógenos y balas de acero con recubrimiento de goma, mientras despejaban el camino para que los bulldozers y los camiones de plataforma llegaran a destruir la escuela.

La escuela, situada entre cuatro aldeas palestinas en las afueras de Belén, fue construida con estructuras prefabricadas sobre una base de concreto por las autoridades locales y ONGs internacionales asociadas con la Unión Europea, con la esperanza de mitigar la miríada de desafíos que enfrentan los estudiantes en la zona.

Soldados israelíes despejaron rápidamente el área con munición antidisturbios, y dentro de una hora de la llegada de los soldados las estructuras habían sido sacadas, junto con las mesas, escritorios, equipo de construcción y todo lo demás. Sólo quedó la base de concreto, los baños y las diminutas sillas para los niños de siete y nueve años que esperaban asistir con ansias a su primer día de escuela a la mañana siguiente.

El activista palestino, Munther Amira, escribe «Escuela Jubbet al-Dhib» en el frente de la tienda que él y otros activistas locales establecieron para funcionar como una escuela para los niños de la remota aldea Jubbet al-Dhib. (Foto: Yumna Patel)

La única otra escuela de la zona, la Escuela Primaria y Secundaria para Niños y Niñas Hateen, ubicada en el centro de la aldea de Ta’amra, en las afueras de la ciudad de Belén, es en realidad una vivienda renovada de mala calidad alquilada por la Autoridad Palestina para los niños de cuatro aldeas cercanas.

El propietario vive en una casa en la planta superior.

Si no fuera por los descoloridos dibujos pintados a lo largo de la pared de la escuela Hateen, uno podría pensar que es un garaje de coches en lugar de la principal institución educativa de la zona. En el frente de la escuela cuenta con tres grandes puertas de garaje. Cada puerta ocupa una pared completa de cada habitación, dejando aulas estrechas para los niños expuestos a la calle principal a algunos metros de distancia.

En la primera habitación, los niños y niñas se sientan casi hombro a hombro en su primer día de kindergarten. Estos niños viven más cerca de la escuela, por lo que se les dio prioridad para asistir a clase. El resto de los niños de los pueblos de los alrededores tienen que viajar hasta seis millas de distancia.

No hay autobuses escolares y muchas personas que viven en las aldeas rurales, no están conectadas a redes eléctricas o cañerías, no tienen medios de transporte y poco dinero para pagar los diarios viajes a la escuela, dejando a la mayoría de los niños sin otra opción sino que caminar.

Las aulas no son lo suficientemente grandes como para albergar a los estudiantes a los que atienden, que es sólo una pequeña fracción de los niños de la comunidad.

De pie en una de las aulas del sótano del hogar convertido en escuela, la directora, Nesreen Duwayb, explicó que veinte estudiantes debían recibir enseñanza en la pequeña habitación.

«Es demasiado difícil estudiar en este tipo de habitación, hace que los estudiantes no puedan enfocarse muy bien, porque miren las condiciones», indicó, señalando la pequeña habitación a su alrededor, cuyas paredes descascaradas estaban decoradas desde el suelo hasta el techo con dibujos y proyectos realizados por los niños, un intento de iluminar la deprimente habitación.

La nueva escuela, que habría servido a más de 60 niños, fue construida para ayudar a aliviar la situación de los estudiantes, pero mientras que la escuela vieja está situada en el Área B bajo control conjunto palestino-israelí, la nueva escuela estaba ubicada en el Área C, que está bajo el control total de Israel.

Cualquier construcción en la Zona C, que comprende más del 60% de Cisjordania, requiere un permiso de construcción, el 98,5% de los cuales son denegados.

La Unión Europea y la Autoridad Palestina habían esperado que la escuela fuese aprobada retroactivamente, ya que los dos órganos han presionado a las autoridades israelíes para que aprueben un «plan maestro» para las aldeas, lo que también les permitirá conectarse a redes de electricidad, agua corriente, instalaciones de basura y más.

Un trabajador palestino de una de las ONG involucradas en el proyecto, que pidió permanecer en el anonimato, señaló a Mondoweiss que la construcción de la escuela en el área C era un plan calculado.

«Estamos persuadiendo el régimen de planificación», explicó el empleado, refiriéndose a la presión ejercida sobre Israel para que apruebe el plan maestro. «No podemos abandonar el Área C, ésta es la política de la AP y de la UE, de lo contrario será confiscada más tarde para la expansión de los asentamientos. Tener una escuela en el Área C es una forma más de apoyar un plan maestro y convencer a la comunidad de no irse».

Un portavoz de la Coordinación para las Actividades Gubernamentales en los Territorios (COGAT) de Israel, el organismo encargado de administrar la Cisjordania ocupada, comentó que la escuela fue confiscada después de que se dieran órdenes de detener el trabajo días antes. Sin embargo, activistas señalaron que las órdenes se emitieron sólo a los baños de hormigón construidos junto a las caravanas. Los baños se dejaron, mientras que las caravanas fueron confiscadas.

Los escolares palestinos de Jubbet al-Dhib esperan sentados en los restos de su escuela que fue destruida por las fuerzas israelíes, mientras que los activistas instalaban una carpa provisional para que los maestros organizaran clases durante el día. (Foto: Yumna Patel)

A la mañana siguiente de la confiscación, los niños aún venían. Los 64 estudiantes que esperaban comenzar la clase en su nueva escuela se reunieron en la estéril fundación de concreto como parte de una protesta simbólica.

Los niños cantaron el himno nacional a políticos, activistas, padres y maestros antes de recibir nuevas mochilas para llevar a casa con ellos.

Para su segundo día de escuela, algunos de los niños regresarán a la escuela en ruinas de la aldea, mientras que la mayoría seguirá recorriendo largas caminatas a las escuelas de otras áreas, donde se les trata de manera diferente y se burlan, tanto por estar en una zona rural o por llegar tarde todos transpirados y con la ropa sucia por la larga caminata.

Aunque son muy jóvenes, los niños le dijeron a Mondoweiss que entendían muy bien lo que estaba sucediendo a su alrededor.

«Llegamos a la escuela y la encontramos destruida», señaló un niño. «Es el primer día de escuela y estamos tristes porque los soldados se llevaron nuestra escuela, pero queremos reconstruirla y estudiar aquí, esperaremos».

Acerca del autor: Sheren Khalel es un periodista multimedia independiente que trabaja en Israel, Palestina y Jordania. Se centra en los derechos humanos, temas de la mujer y el conflicto Palestina / Israel. Khalel trabajó anteriormente para la Agencia de Noticias Ma’an en Belén, y actualmente está radica en Ramallah y Jerusalén. Puedes seguirla en Twitter en @Sherenk.

Fuente: ‘We came to school and found the school destroyed’: Israeli forces demolish West Bank school hours before children’s first day

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Fuerzas israelíes demuelen escuela palestina en Cisjordania antes del primer día de clase de los niños.