Rey jordano se negó a hablar con Netanyahu sobre Al-Aqsa

  • El rey de Jordania, Abdolá II.

    El rey de Jordania, Abdolá II.

El rey de Jordania, Abdolá II, se negó a hablar con el primer ministro del régimen israelí, Benyamin Netanyahu, en reacción a los incidentes perpetrados por los colonos israelíes en la Mezquita Al-Aqsa, en la ciudad de Al-Quds (Jerusalén).

El periódico londinense árabe Rai Al-Youm, citando a fuentes jordanas, informó el jueves que Abdolá II está furioso con el régimen de Tel Aviv por los ataques de los soldados y extremistas judíos contra el lugar sagrado del Islam.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Jordania, además de rechazar los mensajes del régimen de Tel Aviv, Ios calificó de engañosos, indicó el diario Al-Quds Al-Arabi.

La fuente también añadió que el rey jordano rechazó comunicarse directamente con Netanyahu y ha ordenado a su personal que no le pasen llamadas del premier israelí con relación a los recientes incidentes en la Mezquita Al-Aqsa.

El rey jordano, al parecer, dijo a su personal que se niega a aceptar las llamadas de Netanyahu para impedir que este régimen las utilice como alegatos para asegurar que este régimen y Jordania están coordinando sus respuestas a la violencia que está sacudiendo a Al-Quds.

Por su parte, el diario Al-Quds Al-Arabi también indicó que el Ministerio de Asuntos Exteriores de Jordania, además de rechazar los mensajes del régimen de Tel Aviv, Ios calificó de “engañosos”.

El pasado domingo, el rey de Jordania aseguró que planteará en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) el caso de las agresiones contra la Mezquita Al-Aqsa.

Soldados israelíes en los alrededores de la Mezquita Al-Aqsa

 

Esto se produce tras más de una semana de enfrentamientos entre las fuerzas israelíes y fieles palestinos tanto en la Mezquita Al-Aqsa como varias partes de la ocupada Cisjordania. Los palestinos protestan por las irrupciones de colonos israelíes en el lugar santo.

La Mezquita Al-Aqsa representa el tercer lugar más sagrado del Islam, tras Mezquita Al-Haram en La Meca y Mezquita Al-Nabawi en Medina (ambas en Arabia Saudí). Los israelíes pretenden judaizar el recinto y eliminar su identidad islámica a fin de transformarla en un templo judío.

Conforme al tratado de paz Wadi Araba (1994) entre Jordania y el régimen de Tel Aviv, Amán tiene la responsabilidad de proteger los lugares santos islámicos y cristianos en Al-Quds, y los judíos pueden entrar, pero no realizar rituales. Empero, los colonos y militares israelíes irrumpen con gran frecuencia en la Mezquita y sus explanadas y, según las Naciones Unidas cometen “provocaciones religiosas”.

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