Arabia Saudita: Salvaje taxista wahabi asesina degollado a niño por ser shiita

Zakariya Bader al-Jabir, niño que fue degollado por un conductor saudí en Medina, 27 de enero de 2019.

Un conductor saudí degolló a un niño de unos seis años en público y frente a los ojos de su propia madre, luego de enterarse de que provenía de una familia chií.

De acuerdo con la información que circula en las redes sociales, Zakariya Bader al-Jabir, de seis o siete años, visitaba con su madre la ciudad sagrada de Medina, cuando su madre saludó en voz alta en un taxi al gran Profeta del Islam, el Hazrat Mohamad (P) y a su familia —muy apreciados en concreto entre los chiíes— mientras se acercaban a la mezquita del gran profeta.

El hecho, que tuvo lugar el pasado 27 de enero, enfureció tanto al conductor que paró el coche, llevó al niño fuera del vehículo, lo cogió del reverso de su ropa y le cortó la garganta con una pieza de cristal ante los ojos de su madre y los viandantes, según recogieron el viernes los medios.

Sin embargo, hay fuentes que aseguran que los hechos se produjeron después de que el chófer preguntara a la mujer por la religión que practicaba. La respuesta, no obstante, enloqueció al conductor.

La desesperada madre solo gritaba y miraba cómo moría su hijo, mientras nadie se molestó en intervenir.

“No hubo intervenciones de nadie ni respuestas por parte de las autoridades hasta el momento”, denunció el Observatorio Chií de Derechos, con sede en Washington (EE.UU.), que también considera que el crimen tiene sus raíces en falta de protección a la comunidad chií por parte de las autoridades saudíes.

El grupo pro derechos humanos, asimismo, recordó “la matanza” y “la represión militar” que ejerce los Al Saud contra los chiíes. “Muchos chiíes están en prisión”, denunció.

Últimamente, Riad ha intensificado los arrestos por motivos políticos, el procesamiento y la condena de escritores disidentes y activistas pro derechos humanos. El Prisoners of Conscience desveló en septiembre que Arabia Saudí había detenido a más de 2600 activistas como parte de la creciente represión, liderada por el príncipe heredero del reino, Muhamad bin Salman.

Mientras los usuarios en las redes sociales presionan para que se realice una investigación sobre el horrendo homicidio, las autoridades saudíes aún no han emitido los resultados tras la detención del asesino.

De todas formas, parece que el niño fue víctima del crimen sectario y de odio del wahabismo, que propaga el régimen de Riad, si bien los medios estatales insisten en que el motivo del crimen no era el hecho de que el niño pertenecía a una familia chií y tratan de vincular el crimen con problemas mentales del autor. Las autoridades, sin embargo, han mantenido silencio, tal y como lo hicieron en el caso del periodista Jamal Khashoggi.

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