Sionismo es sinónimo de impunidad

Desde hace unos meses atrás el estado sionista israelí exige la retirada de los combatientes de la Resistencia Islámica Libanesa Hezbollah y de los efectivos militares de la República Islámica de Irán, apostados en Siria.

Algo anda mal en la comunidad internacional para no repudiar esta injerencia inaudita por parte del agresor por excelencia en el Medio Oriente que es el estado israelí.
Recordemos que en Siria se produjo una invasión, ejecutada en el terreno por organizaciones terroristas, a las cuales Israel dio apoyo logístico en la zona del Golán ocupado. Invasión esta que fue planificada como el objetivo principal de la llamada “primavera árabe”, de la que son responsables los Estados Unidos y sus aliados del Golfo Pérsico: Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Turquía entre otros.
Imaginaron que Siria iba a ser tan fácil como Libia, Egipto o Túnez, ¡pero no!
Se encontraron con una resistencia estoica del país árabe, a la cual se sumaron sus aliados naturales del eje de la resistencia en la región; Hezbollah e Irán, a su vez enemigos naturales de Israel.
La experiencia adquirida por Hezbollah y las fuerzas iraníes en la lucha contra el terrorismo implantado en Siria preocupa en demasía al estado israelí, vislumbra que su otrora poder militar decae ante el crecimiento de sus enemigos.
Mas, hay algo mucho mas grave que el cálculo militar de las capacidades de cada uno, y es la descarada injerencia de Israel en exigir la retirada de los aliados de Siria, cuando es el mismo Israel el que se ha cansado de agredir al país árabe con bombardeos aéreos, apoyando a las bandas terroristas.
Sabe Israel, y también los Estados Unidos, que la derrota es de ellos en Siria, y no es una derrota más, es una derrota fundamental para las aspiraciones de esta alianza de la muerte.
Nada se puede esperar de las Naciones Unidas u otro organismo internacional, de allí el título, que el sionismo es sinónimo de impunidad, una descarada impunidad avalada por el poder hegemónico, por la mayoría de las potencias de occidente, por los pueblos que callan ante el avasallamiento evidente. Sin ir mas lejos recordemos al Rey Juan Carlos de España cuando le espetó sin ninguna diplomacia al Comandante Chávez el “Por que no te callas”.
Allí tampoco hubo ninguna reacción de lo que llamamos “Comunidad Internacional”.
Es claro que el epíteto del rey está muy lejos de la impunidad de Israel, Israel mata a diario a palestinos, los tortura, los oprime, y el mundo sigue como si nada mirando hacia otro costado.
Volviendo al tema que convoca el título de la nota, Israel tiene miedo, sabe que no puede enfrentarse ni a Irán ni a Hezbollah, por eso vocifera destempladamente, como niño berreando porque le quitaron el juguete.
La exigencia israelí no tiene lógica alguna mas allá de su sabida impunidad, es solo un grito desesperado que se pierde en el desierto. Ni siquiera puede pensar en alguna agresión militar por parte de Estados Unidos para después unírseles, la situación en Medio Oriente como siempre es volátil, pero las cartas han cambiado de mano.