Un vistazo al comportamiento del Imam Alí (P) frente a las corrientes políticas

Los opositores de los gobiernos surgen de los distintos estratos sociales. En cada grupo opositor se sustentan diferentes motivos siendo también diferentes sus campos de acción, causas y efectos. Si quisiéramos hacer un análisis de los opositores del Imam ‘Alî (P.) deberíamos dividirlos en varios grupos:

 

Un vistazo al comportamiento del Imam Alí (P) frente a las corrientes políticas

 Los que ambicionaban el poder:

Son los que buscaban alcanzar los centros encumbrados del poder, echando mano a cualquier medio que los ayude a lograr su objetivo.

He aquí algunos ejemplos de este grupo:[i]

Cuando el ejército de ´Aishah salió de La Meca, en el momento de la oración, Marwân se dirigió hacia Talha y Zubair (los instigadores de la batalla de Al-Yamal junto a aquella) y les dijo: “¿A cuál de vosotros anunciaré como el líder para que también dirija la oración?”. ‘Abdul·lah, hijo de Zubair, respondió a Marwân: “Anuncia a mi padre como líder e Imam de la oración”. Y Muhammad, hijo de Talha dijo: “A mi padre es a quien debes anunciar como tal”.

Cuando la noticia de esta discusión se divulgó entre la gente, ´Aishah mandó a alguien ante Marwân diciéndole: “¿Acaso intentas con esta decisión desunir a las fuerzas?, es mi sobrino, Abdul·lah Ibn Zubair  el que debe ser presentado como Imam de la oración”. Tras ello Ma´âdh ibn ‘Ubaid dijo: “¡Por Dios!, luego del triunfo se iniciará la guerra interna, ya que ni Talha está dispuesto a ceder a favor de Zubair, ni éste a favor de Talha”. [ii]

Otro ejemplo: Luego de la sa­lida del ejército de ´Aishah de La Meca y de su arribo a la zona llamada Dhâtu ´Irq, Sa‘îd ibn Al-‘Âs se encontró con Marwân y le dijo: “¿Cuál es nuestro objetivo final?, y a éstos –señalando a ‘Aishah, Talha y Zubair- ¿para qué los trajiste hasta aquí?”. Marwân respondió: “Vamos a matar a los asesinos de ‘Uzmân”. Sa‘îd ibn Al-‘Âs apartó a un cos­tado a Talha y Zubair y les dijo: “Decidme con sinceri­dad, des­pués del triunfo, ¿cuál de voso­tros llegará al poder?”. Res­pon­dieron: “Cualquiera que la gente elija de entre nosotros”. Sa‘îd dijo: “Tiene que llegar al poder el hijo de ‘Uzmân, ya que vosotros, con el pretexto de la venganza de la sangre de ‘Uzmân, convocas­teis a la gente”. Ambos respon­dieron: “Aparte­mos a los grandes muhayirîn y demos lugar a los huérfanos”. Sa‘îd respondió: “En­tonces yo no colaboraré con voso­tros”. [iii]

Como vemos, ellos no estaban dispuestos a soportar a otro rival, ni tampoco a tolerarse entre ellos, y con el fin de llegar al poder y convocar a las fuerzas, abusaron y se aprovecharon de la peor forma, como lo fue el hecho de traer a la esposa de Profeta a la escena de los hechos y abusar de su posición social.

 Los acaparadores de riquezas:

Estos son los que tenían como objetivo abultar sus bolsillos a partir del tesoro público. Este grupo, que constituye la mayoría de los saqueadores del mismo, por su parte, se divide en varios grupos:

a) Aquellos que en la época de ‘Uzmân gozaban de privilegios especiales y como Imam ‘Alî (P) los privó de los mismos, se sublevaron contra él, como por ejemplo ‘Abdurrahmân Salmâ. Cierto día una persona le dijo: “¡Abdurrahman!, te hago una pregunta pero júrame por Dios que me responderás sinceramente”. ‘Abdurrahman aceptó. Aquel hombre dijo: “Por Dios, ¿no es  acaso que tu enemistad con ‘Alî comenzó desde el día en que él repartió el tesoro público  de Kufa y no dio prioridad ni a ti ni a tu familia?”. ‘Abdurrahman respondió: “¿Qué hago ahora que me haces jurar por Dios? Pues sí, así fue”.[iv]

b) Un grupo que en la época de ‘Uzmân no gozaba de privilegio alguno (pues no pertenecía a los Omeyas), pero con la llegada del Imam (P) al poder, demostró una actitud de cercanía y amistad hacia el mismo. Una vez lograda la posición anhelada, comenzaron a acumular riquezas, y en cuanto el Imam (P) se enfrentaba con ellos, se refugiaban en Mu’awiah.[v] Por ejemplo, Iazîd ibn Hayyîah, había sido elegido por Imam ‘Alî (P) como gobernador de la ciudad de Rey. Luego de enfrentarse con los Jawâriy, y de derrotarlos, se apoderó él mismo de todos sus bienes. Tras este suceso, el Imam lo detuvo y encargó a una persona llamada Sa’d que lo condujera hasta el centro del gobierno de Kûfa ante el Imam (P). Iazîd, durante la noche, aprovechando el sueño de Sa’d, huyó y se refugió en Mu’awiah, tras lo cual hizo una larga poesía contra el Imam en la cual, además de ofenderlo, declara convertirse a partir de entonces en enemigo acérrimo de él (P).

c) Un grupo que en el pasado utilizaba los recursos del gobierno, pero ni el Imam estaba dispuesto a seguir otorgándoles privilegios, ni ellos mismos podían demostrar una actitud  amistosa hacia él (P) debido a sus antecedentes. Por esa razón es que para conseguir sus ambiciones se unieron a Mu’awiah y emplearon todas sus fuerzas para derrotar al gobierno del Imam (P.) como el caso de Amrû ibn Al-‘Âss, que en cuanto advirtió que la casa de ‘Uzmân estaba sitiada huyó inmediatamente dirigiéndose hacia Palestina. Allí permaneció un tiempo y al ver que se consolidaban las bases del gobierno de Hadrat ‘Alî (P) se dirigió hacia Sham donde se unió a Mu’awiah con la condición de que éste le concediera el gobierno de Egipto. Como éste precisaba de las estrategias satánicas de Amrû ibn Al-‘Ass en su enfrentamiento con el Imam (P), aceptó la condición.[vi]

 Los hipócritas:

Se denomina así a los que no admiten la creencia religiosa, sin embargo afirman ser creyentes por otras diferentes causas, e intentan acciones contra el pensamiento religioso aprovechando todas las oportunidades que están a su alcance. Esta corriente surgió luego del advenimiento del Profeta (BP) en la sociedad islámica, y a lo largo de toda la historia, el Islam ha recibido fuertes golpes de parte de estos individuos. En la época del Imam ‘Alî (P) la fuerza hipócrita constituyó uno de sus principales grupos opositores. He aquí algunos ejemplos:

a) Ash’az Ibn Qais: En la interpretación del sermón Nº 19 de Nahy-ul Balâgah, Ibn Abil Hadid expone una biografía de Ash’az donde cuenta cómo manifestó su condición de musulmán, mientras que en la época de Abu Bakr, éste dio a su hermana en matrimonio con Ash’as. Y en la época de ‘Uzmân, fue el gobernador en el territorio de Azerbaiyán; luego de la muerte de ‘Uzmân integró el grupo de los compañeros de Imam Alí (P). No obstante es uno de los hipócritas de su época, del mismo modo en que ‘Abdul·lah Ibn Salul se hallaba entre los discípulos del Enviado de Dios (BP), siendo que ambos eran líderes en la corriente hipócrita.[vii]

b) Amrû Ibn Al-‘Âss: Ibn Abil Hadîd, en la interpretación del sermón Nº 26 de Nahy-ul Balâgah, luego de referirse  al acuerdo de Amrû Ibn Al-‘Âss con Mu’awiah en contra del Imam  (P), trasmite palabras de su maestro: “Amrû Ibn Al-‘Âss siempre fue un incrédulo y jamás dudó de su incredulidad, y Mu’awiah era tal como él, así es que, para dejar en claro que utilizaron al Islam como un medio para alcanzar sus objetivos nos basta contar…”.[viii]

c) Mu’awiah: Mugairah ibn Shu‘bah, es de los que jugó un gran papel tras la muerte del Profeta del Islam (BP) en la desviación del gobierno y la consolidación de los Omeyas. Cuenta el hijo de Mugairah: “Yo visitaba a Mu’awiah junto con mi padre, y cada vez que regresábamos, él elogiaba la memoria, la inteligencia, el intelecto y su habilidad para la conducción, hasta que una noche vino a casa y vi que se hallaba muy triste y no quiso cenar. Esperamos cerca de una hora pero su angustia no se disipaba. Creí que estaba disgustado con nosotros. Le pregunté: “¿Qué sucedió que estás tan triste?”. Mi padre comenzó a hablar diciendo:

“¡Hijo mío, vengo de encontrarme con el más canalla y vil de los seres humanos!”

–“¿Quién es él?”,

– “Mu’awiah”.

– “¡Padre, tu siempre lo elogiabas!”.

– “Sí, hijo mío”.

– “Entonces, ¿qué ha sucedido?”

– “Hijo mío, él y yo esta noche  teníamos una reunión a solas. Le propuse: – “¡Oh Príncipe de los creyentes! Ya has atravesado toda una vida y estás envejeciendo. Si tratas con justicia y te unes a tus parientes (los hashemitas, clan familiar del Profeta -BP-) y les prestas atención, será mejor para ti, y esa conducta tuya quedará grabada en la historia como así también recogerás recompensas para tu otra vida. Por otro lado la gente te recordará como un benefactor y los hashemitas no tendrán razón alguna para enfrentarse contigo.” Mu’awiah dijo: “-¡Jamás, jamás! ¿Qué buen nombre perdurará entonces? Abu Bakr llegó al poder y se comportó con justicia, pero con su muerte su nombre se apagó. ‘Umar llegó también al poder y a pesar de su gran esfuerzo, en cuanto murió, su nombre quedó en el olvido. Sin embargo, al huérfano de los hashemitas (esto es, el Profeta Muhammad), le exclaman en alto su nombre cinco veces al día: Ash·hadu anna Muhammadan Rasulul·lah (testifico que Muhammad es el Mensajero de Dios). ¿Qué práctica y qué nombre permanecerá entonces, luego del huérfano de los hashemitas? ¡No! ¡Juro por Dios! No me calmaré hasta no sepultar el nombre de este hombre de modo que jamás lo recuerden.”[ix]

 Los envidiosos:

Un grupo de entre los oposi­tores políticos del Imam ‘Alî (P) que no anhelaba llegar al poder ni tampoco quería acumular riquezas. Tampoco eran hipó­critas, sino que, teniendo en cuenta los méritos del Imam (P) y su posición ante el Profeta (BP), así como el cariño ilimi­tado de sus fieles hacia él, los embargaba la envida. Aunque en el mundo de la política no se presta demasiada atención a las características espirituales ni emocionales del ser humano, ni su desempeño en las distin­tas circunstancias, tampoco se debe hacer caso omiso respecto a ello. Como ejemplo de esto, conocemos la oposición de ‘Ai­shah al Imam ‘Alî (P.) y me­rece atención desde este punto de vista.

El día en que ‘Aishah entró a la casa del Profeta (BP) como su esposa, aún Fátima Az-Zahrâ’ (P) se hallaba en casa de su padre. ‘Aishah, desde ese primer día, advirtió el gran afecto y amor que el Profeta prodigaba a su hija y ‘Alî (P). Con la unión de Fátima (P) con ‘Alî (P) y la manifestación del amor del Profeta hacia ellos, especialmente porque él recor­daba y elogiaba a Jadiya, la madre de Fátima (P), perma­nentemente, era natural que la envidia se apoderara de ‘Ai­shah. No pasó mucho tiempo que Dios le otorgó  a Az-Zahrâ’ (P) y a ‘Alî (P) varios hijos, mientras que ‘Aishah jamás los tuvo. Por otro lado el Profeta (BP) expresaba en demasía su amor por los hijos de Fátima (P) y los llamaba “mis hijos”. Los discípulos del Profeta de Dios (BP) siguiéndolo a él, también expresaban su cariño a los hijos de ‘Alî (P).

Aconteció otro suceso en épocas del Enviado de Dios (BP) que incrementó el descontento de ‘Aishah hacia ‘Alî (P): “Cierto día los hipócritas calumniaron a ‘Aishah, entonces el Profeta consultó con sus más cercanos, entre ellos, con ‘Alî (P), quien le manifestó: “Es mejor que consultes con las sirvientas de la casa para que te cuenten lo que sucedió”.[x]  Esto fue suficiente para que ‘Aishah estuviera molesta con ‘Ali (P).

Ocasionalmente ‘Aisha reconocía la envidia que sentía por ‘Alî (P): “Al finalizar la batalla del Camello (Al-Yamal),  ‘Alî (P) ordenó que quien quisiera quedarse en Basora del resto del ejército de ‘Aishah estaba libre, y quien optara por regresar a Medina también era libre y les dispuso todos los medios necesarios para ello ordenando al hermano de ‘Aishah, Muhammad ibn Abû Bakr, quien se encontraba en las filas de ‘Alî (P), que acompañara a ‘Aishah a Medina y la hizo escoltar con cuarenta famosas mujeres de Basora vestidas de soldado. Cuando ‘Aishah iba a marchar, el Imam ordenó reunir a la gente para que la despidieran. En ese momento ‘Aishah se dirigió a la gente: “¡Oh hijos míos! Por algunas cuestiones algunos de nosotros estamos molestos y disgustados unos con otros. Nadie debe violar los derechos del otro por este asunto. Juro por Dios que ‘Ali y yo nunca habíamos tenido discrepancia alguna en el pasado, salvo algunas cuestiones que generalmente se dan entre la mujer y los parientes de su esposo, y juro por Dios que aunque no estoy complacida con él, para mí ‘Alî (P) se cuenta entre los más benevolentes”.[xi]

Los buscadores del cambio (reformadores):

Se refiere a aquellos que en el pasado concebían una serie de principios y actuaban de acuerdo a los mismos. Tras un período y a causa de diferentes motivos, renunciaron a dichos fundamentos. Pero debido a que no tenían el coraje de anunciar este desvío en sus ideas, comenzaron a criticar su propia actuación pasada y pusieron en tela de juicio aquellos fundamentos que constituyen la creencia religiosa. Este grupo fue llamado Al-Jawâriy, y el principal núcleo de este grupo se manifestó en la batalla de Tâ’if en el momento de la repartición de los trofeos. En aquella ocasión Dhûl Huwaisarah se dirigió al Profeta diciendo: “Muhammad, no actuaste con justicia”. Este grupo  no contaba con otro criterio que su propio diagnóstico para discernir y se consideraban así mismos musulmanes y los reales reformadores, y al resto incrédulos, reaccionarios, etc. A pesar de que este suceso tuvo lugar mucho después del descenso de la aleya que dice: «Oh creyentes! No levantéis vuestras voces por sobre la del Profeta»[xii] pero si meditamos lo dicho por esta persona nos percataremos que él se consideraba superior al Profeta hasta el punto que no lo llamaba “Enviado de Dios” y su parámetro de justicia era su propio criterio.

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[i] Es necesario recordar que existen numerosos ejemplos de todos los temas que vamos a tratar, pero recurriremos sólo a algunos de ellos.

[ii] Al-Kâmil, de Ibn Azîr, T. 3, p. 209.

[iii] Al-Kâmil, de Ibn Azîr, T. 2, p. 209.

[iv] Sharh  Ibn Abi Al-Hadîd, T. 4, p. 100.

[v] Cabe mencionar que, de la misma manera en que en todas las corrientes existentes contra el Profeta del Islam (BP) estaba involucrado Abu Sufiân, en todas las corrientes contrarias al Imam ‘Alî (P), era Mu’awiah el que lideraba, guiaba, unía y apoyaba a todas las fuerzas en contra suyo. Y cada vez que durante el gobierno del Imam (P) se destruía su rango a causa de sus conductas y él procedía a castigarlos, se refugiaban en Mu’awiah, y éste montaba con ellos una batalla sicológica contra el Imam (P).

[vi] Sharh Ibn Abî Al-Hadîd, T. 4, p. 83.

[vii] Sharh Ibn Abî Al-Hadîd, T. 2, p. 65.

[viii] Ibíd., T. 1, p. 297.

[ix] Ibíd., t. 2, p. 65.

[x] Sharh Ibn Abî Al-Hadîd, T. 5, p. 129.

[xi] Al-Kamil, de Ibn Azîr, T. 2, p. 197.

[xii] Sura Al-Huyurât, aleya 2. Ta’rij Tabarî, T. 3, p. 547.

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