Una peregrinación a La Meca totalmente atípica

Una peregrinación a La Meca totalmente atípica

AIN.- Los peregrinos, con mascarillas y en pequeños grupos, comenzaban a llegar este miércoles al lugar más sagrado del islam, La Meca, tras pasar días aislados, para el inicio de un Hayy histórico y único, reformado por la pandemia del coronavirus.
La peregrinación, que es exigente tanto física como espiritualmente, tiene por objetivo lograr una mayor humildad y unidad entre musulmanes.

Pero en lugar de rezar en pie, hombro con hombro, en un mar de gente de todos los estratos de la sociedad, este año los peregrinos guardan la distancia social: separados y moviéndose en grupos de 20 para limitar la exposición y la posible transmisión del coronavirus.

El hayy es un viaje que los musulmanes suelen realizar en familia. En años anteriores era habitual ver a hombres llevando a sus padres mayores en sillas de ruedas para ayudarles a completar la peregrinación, o con sus hijos a sus espaldas. El sentimiento comunitario de más de 2,5 millones de personas de todo el mundo rezando juntos, comiendo juntos y arrepintiéndose juntos ha sido durante mucho tiempo parte de lo que hace que sea tanto un desafío como una experiencia gratificante como ninguna otra.

Este año, sin embargo, los peregrinos toman comidas preparadas solos en sus habitaciones de hotel y rezan alejados unos de otros.

Por primera vez en casi un siglo, el gobierno saudita prohibió la entrada de musulmanes desde el extranjero para completar el hayy en un intento por limitar la exposición al coronavirus.

En su lugar, se seleccionó a apenas 1000 personas que ya residían en Arabia Saudita para participar en el hayy. Dos tercios son extranjeros que representan a parte de las 160 nacionalidades que habrían convivido en esos días.

Un tercio es personal de seguridad y médico. Los peregrinos, elegidos tras solicitar una plaza por internet, tienen que tener entre 20 y 50 años, no padecer enfermedades terminales y no mostrar síntomas de coronavirus. Se dio preferencia a quienes no habían realizado el haj antes.

Todos los asistentes se sometieron a una prueba de detección del coronavirus, recibieron pulseras conectadas a sus celulares para monitorizar todos sus movimientos y tuvieron que aislarse en sus casas y habitaciones de hotel en La Meca antes del inicio del haj el miércoles. Cuando termine el domingo tendrán que pasar otra cuarentena de una semana, según informó el diario, La nación.

Fuente: AIN