Venezolanos enfrentan conspiración internacional

EE.UU. y varios países con gobiernos derechistas pretenden utilizar espacios de la ONU para promover su agenda de agresión contra Venezuela.

En 2018 una alianza de países con gobiernos de derecha encabezados por los Estados Unidos ha pretendido utilizar espacios de la Organización de Naciones Unidas, tales como el Consejo de Seguridad y el Consejo de Derechos Humanos para promover su particular agenda de agresión injusta contra Venezuela, sobre la base de la manipulación informativa y acusaciones sin pruebas.

Entre los actos de conspiración internacional existe un falso tribunal venezolano, fabricado ilegalmente por la oposición venezolana, el cual actúa desde EEUU y Colombia, con pretensiones de destituir fraudulentamente al presidente Nicolás Maduro quien fue reelegido hace pocos meses por una inmensa mayoría de votos y ante la presencia de acompañantes electorales de varios países que elogiaron el proceso.

Contra esos criminales que se disfrazan de jueces venezolanos y viajan por el mundo con patrocinio extranjero para calumniar al gobierno de Maduro, hemos hecho contundentes denuncias en importantes medios de comunicación del mundo, entre ellos el canal estadounidense Voice of America con la periodista más antigua del país norteamericano, Greta Van Susteren.

Ese simulacro de tribunal ha producido una ficticia sentencia condenatoria contra el Presidente Maduro, que es invocada por enemigos de Venezuela para desconocer su autoridad y justificar el actual bloqueo económico de Washington que perjudica al pueblo de todo un país.

Simultáneamente, aparatos de propaganda a nivel mundial hacen ver un éxodo o diáspora de supuestamente dos millones de venezolanos huyendo a otros países debido a una crisis humanitaria, sin embargo se omite mencionar que el vecino país Colombia tiene seis millones de sus ciudadanos refugiados solamente en Venezuela como consecuencia de su conflicto interno y violencia asociada al narcotráfico. El doble estándar comunicacional de muchos medios es evidente.

Pero la democracia chavista ha respondido categóricamente contra la hostilidad imperialista, primeramente lanzando un plan de “vuelta a la patria” que permite rescatar a los migrantes que sufren calamidades en el extranjero y devolverlos a su nación natal en condiciones más favorables; actualmente este plan viene mostrando prometedores resultados.

Seguidamente, Venezuela mantiene una firme política de defensa de su soberanía y autodeterminación para rechazar la agresión económica con la que se le pretende chantajear y socavar sus instituciones políticas. En este sentido, Caracas ha ratificado la plena validez de la reelección de Maduro y la misma no será anulada como se pretende desde EEUU y otros países satélites.

En el contexto de la ONU, países como Rusia y China han mantenido una posición comprometida con el Derecho Internacional que ha impedido a EEUU avanzar en su ataque contra Venezuela en instancias como el Consejo de Seguridad, de modo que en el hipotético caso de una acción militar imperialista la misma no tendría el respaldo jurídico de la ONU.

Este último supuesto referido a una invasión militar extranjera no es descartable pues la retórica antivenezolana emitida por altos funcionarios de EEUU y su secuaz secretario general de la OEA Luís Almagro apuntan hacia una escalada de agresiones contra la Patria de Simón Bolívar y Hugo Chávez.

Por ahora, no sería fácil que triunfe un experimento militar de este tipo, pues el costo político para el mandatario estadounidense Donald Trump pudiera ser muy alto y malograr su posibilidad de reelección. Nótese que ni en la ONU ni en la OEA hay suficientes países que apoyen esta acción salvaje, tampoco dentro del propio EEUU.

Mientras tanto, audaces medidas económicas están siendo implementadas por Maduro y generan esperanza sobre la recuperación del país, todo esto fortalece la gobernabilidad nacional. Asimismo las sucesivas victorias electorales del bloque revolucionario en los últimos meses han empujado a la oposición hacia el divisionismo y una profunda debacle tanto política como electoral. En este escenario, resulta evidente que la oposición apátrida de Venezuela apuesta mucho a la conspiración internacional porque por si misma y jugando limpiamente, no tiene vitalidad ni apoyo popular dentro de la política interna venezolana.

Desde nuestra óptica, como revolucionarios venezolanos, la estrategia correcta es promover el respeto a la independencia de cada país, la coexistencia pacífica entre naciones y la solución pacífica de los conflictos según el artículo 33 de la Carta de la ONU, descartando atropellos económicos o bélicos contra pueblos soberanos.

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